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Santiago Pedraglio,Opina.21spedraglio@peru21.com

Lo de ofensivo no necesita comentario; y lo de descaminado le cae al pelo porque, a diferencia de lo que piensa el congresista, el premier hizo muy bien en reunirse con el presidente regional. Porque, al margen de diferencias, el diálogo permite apostar por un mejor clima entre ambas instancias de gobierno, asunto que todo régimen responsable debe promover.

Pero además, y sobre todo, este diálogo permite que el gobierno nacional dé señales de preocupación por los cajamarquinos. No se trata, por lo tanto, de alborotarse y sostener que, como tienen un presidente regional que discrepa del proyecto Conga, tienen que asumir las consecuencias, sacarlo del cargo u obligarlo a cambiar de posición.

No se trata tampoco de reducir este diálogo a la relación premier-presidente regional, ni de poner sobre la mesa el proyecto Conga como condición para conversar, porque esto equivaldría a un impasse seguro. Tiene razón el premier, simultáneamente, al señalar que los proyectos de electrificación rural, construcción de carreteras y tecnificación de riego presentados por Santos están desactualizados y carecen aún de expedientes técnicos, algo que el propio presidente regional reconoció.

Sin embargo, a pesar de estas dificultades, el encuentro puede servir, si fructifica –y se corrigen errores como el cometido con la familia Chaupe-Acuña, hostigada por permanecer habitando en la zona de las lagunas–, para demostrar que la preocupación por las personas está antes que las diferencias políticas y que las opiniones discrepantes frente a un proyecto minero, Conga, por más importante que este sea para algunos.