Juan José García
Juan José García

El domingo, Verónika Mendoza manifestó su visión sobre qué giro debe dar el país para lograr una economía inclusiva. Si bien fue moderada, ya que no planteó ninguna modificación constitucional, los diagnósticos que expuso dejaron muchísimo que desear.

Por ejemplo, se equivocó enormemente al diagnosticar la crisis económica de Venezuela, ya que, según ella, el principal problema fue el extractivismo y la alta dependencia del petróleo, entre “otras razones”.

¿Es cierto esto? No. A modo de ejercitar nuestro pensamiento crítico, deberíamos preguntarnos: ¿Cómo hizo el régimen chavista para quebrar el país con las mayores reservas de petróleo del mundo? Pues, con el verso de la justicia social. Cuando Chávez llegó al poder, implementó la política “Sistema de Democratización del Empleo” en la petrolera estatal PDVSA. Así, los empleados pasaron de más de 50,000 en 2000 a 115,000 en 2003, pero la producción de barriles diarios cayó de 3.1 millones a 2.3 millones en el mismo periodo (EIA).

Este tipo de políticas públicas, más el famoso “exprópiese”, generaron que en 2012 más del 90% de las exportaciones sean de crudo y, además, que la actividad privada se haya casi extinguido en Venezuela.

Lamentablemente, cuando los precios del crudo se corrigieron en 2014, el régimen ya no pudo sustentar el brutal gasto público, por lo que devaluó la moneda, generando una inflación acumulada de más de 1’000,000%. El resto de la historia se cuenta sola.

En este contexto, es importante escudriñar los diagnósticos de aquellos aventureros políticos que aspiren al sillón presidencial y descartemos a quienes vivan de espaldas a los hechos. Diagnostiquemos bien el primer paso para resolver los problemas del Perú.

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