La detención de PPK

PPK

PPK pasó por una evaluación médica en el Instituto Legal y Ciencias Forenses del Ministerio Público. (Foto: Alessandro Currarino / GEC)

PPK pasó por una evaluación médica en el Instituto Legal y Ciencias Forenses del Ministerio Público. (Foto: Alessandro Currarino / GEC)

Gonzalo Zegarra
Gonzalo Zegarra

Hace tiempo que la justicia anticorrupción comete excesos. El 29 de diciembre escribí aquí que la prisión preventiva contra Keiko Fujimori (contra cualquiera) era un exceso: nada preventivo puede durar tres años. Pero la orden de detención preliminar contra Pedro Pablo Kuczynski rompe todos los récords.

En mis años de profesor de Derecho nunca me tocó corregir una argumentación tan pobre. La sustentación de los supuestos delitos está llena de elucubraciones y saltos lógicos que no resisten análisis (está copiada de las conclusiones de la comisión Lava Jato del Congreso). La alegada organización criminal conformada por su secretaria y chofer es una burla, sería un chiste si no estuviera de por medio la libertad de estas personas.

Pero la pretendida fundamentación del “peligro procesal” (de fuga u obstaculización) se lleva el “premio” a la peor fundamentación jurídica.El escueto y anfibológico párrafo 74 de la orden de detención no alude a sospechas fundadas en la conducta del investigado, sino a su situación objetiva. Que tiene recursos y más de una casa. Que no tiene trabajo fijo y enfrenta una posible prisión efectiva (¿incentivo para fugar?). Nada se vincula al proceso ni a su actitud, que ha sido colaborativa.

Lo que es más grave, ensaya la especulación de que todo lo anterior “extensivamente” lleva a sospechar que podría intentar direccionar el testimonio de su contadora. Pero la restricción de derechos no admite interpretación extensiva. Ni en su consecuencia ni en su causa.

Este mandato es una de las más aberrantes piezas jurídicas que he visto. Si en eso se va a convertir la lucha anticorrupción, estamos fregados.

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