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arielsegal@hotmail.com

Después de Auschwitz y otros campos de exterminio o concentración nazis y soviéticos (Gulags), cualquier genocidio justifica que hoy se bombardee al Estado Islámico (EI) en Iraq y Siria para evitar que indefensos civiles sean masacrados por ese grupo de islamistas sunitas radicales que asesinan a todo quien no nació con su doctrina religiosa, etnicidad o que se adapte a su ideología totalitaria fanática: chiitas, yazidíes (musulmanes con creencias preislámicas), cristianos, etc. Después de Auschwitz es vergonzoso que las potencias del mundo no detengan el genocidio contra cristianos que perpetra el Boko Haram en Nigeria, y que ahora se extiende a Camerún, Níger y Chad.

Después de Auschwitz fue triste que algunos intelectuales de izquierda se hicieran la vista gorda con los millones de víctimas de los regímenes comunistas de la otrora Unión Soviética, China y Camboya, y que algunos pensadores de derecha se limitaran a criticar a los anteriores sin incluir en sus denuncias a Pinochet, Videla y Viola, Sukarno en Indonesia, etc. durante la Guerra Fría.

El 27-01-15 se conmemoró el aniversario 70 de la liberación de Auschwitz, y me toca personalmente porque los padres de mi madre, Alicia Freilich, perdieron a casi toda su familia en las cenizas de ese averno y mi padre, Jaime Segal, sobrevivió al campo de concentración de Transnistria. Por eso me subleva todo tipo de totalitarismo (aun los caribeños) y de genocidios (exterminio a una comunidad por su identidad) y me indigna la tergiversación del término genocidio para conflictos complejos, con matices, en los que no se aplica como ataques contra el EI, el palestino-israelí, etc. (Ver https://www.youtube.com/watch?v=L8yeRST28gw).