Desinformados. Miles de jóvenes no saben que tienen que votar.
Desinformados. Miles de jóvenes no saben que tienen que votar.

Estamos a un mes de las elecciones municipales y regionales, y el ciudadano de a pie no parece muy informado sobre quiénes se presentan a los cargos y menos sobre las propuestas y planes de gobierno. Mientras las calles se han ido inundando de carteles de propaganda, en la charla cotidiana surgen las preguntas por quién piensas votar, sabes quién postula o quién valdrá la pena.

Las campañas, especialmente en el caso de Lima, se han visto de algún modo opacadas por el impacto de los audios de la corrupción en el sistema judicial y el destape de la banda Los Cuellos Blancos del Puerto.

Es muy probable también que el desinterés haya aumentado ante la puesta al descubierto de corruptelas y al ver que ciertas autoridades, en vez de estar avergonzadas y puestas a disposición de la justicia, se aferran a los cargos y dan muestras de imposición del poder, afectando la moral de la ciudadanía.
Sin embargo, frente a esto, debemos reaccionar y evaluar a los candidatos, así como el desarrollo que proponen para nuestros municipios y regiones. En el caso de Lima Metropolitana, hay que mirar con lupa los planteamientos y las faltas de algunos de los candidatos.

De un lado, Ricardo Belmont ha apelado a la mentira descarada y a la xenofobia para jalar votos, recurriendo a un discurso de ofertas que escapan a la gestión municipal. Pero eso no le importa. Por otro, un personaje como Daniel Urresti, que de gestión de la ciudad sabe poco o nada y encima es procesado por la muerte del periodista Hugo Bustíos, un caso emblemático de violación de derechos humanos.

Pero también tenemos a Renzo Reggiardo, quien ha quedado muy mal parado con el hallazgo que hizo El Comercio, el lunes último, de los plagios en su plan de gobierno para Lima Metropolitana. Tan serio como eso, o quizá más grave, ha sido que el candidato diga que no había revisado lo planteado y que “la verdad es que no lo he visto”.

Así las cosas, para ellos, el plan de gobierno es un papelito más. La cosa es llegar a cualquier precio. Ciudadanos: hoy, más que nunca, no es momento para la desidia o la indiferencia. Estamos avisados.