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Santiago Pedraglio,Opina.21spedraglio@peru21.com

Han marcado una pauta y, por tal razón, es muy difícil que, en este frente, el Sí voltee la tortilla y supere al No en iniciativa y creatividad.

Mientras que los del Sí se han visto obligados a sostener sus argumentos desde hace meses, con lo que se tornan repetitivos y se gastan, los proclives al No recién comienzan a estructurar los suyos. En este contexto, los paneles, con mensajes no ligados directamente a la revocatoria, buscan crear un clima favorable a cambios de más mediano plazo que necesitan todos los sectores sociales de limeños –y no solo ellos– para vivir mejor.

Esto permite que se difunda, por ejemplo, la percepción de que, si bien la alcaldesa puede haber realizado una labor insuficiente, "hay que dejarla terminar su periodo". Al mismo tiempo, la campaña del Sí –con el Apra como sostén político y con los personajes que tiene como promotores– fortalece la intuición de que el objetivo de traerla abajo está demasiado ligado a cálculos electorales.

El No tiene que remar mucho todavía, pero la idea de que, incluso con errores, la actual gestión tiene la voluntad de mejorar el modo de vivir en la ciudad comienza a instalarse en el sentido común de un sector de los limeños (las próximas encuestas dirán cuán importante numéricamente hablando).

Superado el aislamiento inicial de la gestión de Fuerza Social, es decir, sumados ya los abrazos con el PPC, Perú Posible, Acción Popular, Somos Perú y Alianza Para el Progreso, en este momento se plantea una ofensiva que ya no la dan los partidos políticos: ocurre dentro de la sociedad, entre las personas que creen que las autoridades y los ciudadanos pueden tener mejores conductas –no solamente mejores avenidas– y aquellos que prefieren que todo siga como siempre.