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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Es decir, trasladaron sus industrias a sitios donde la mano de obra era más barata y no existían esas molestias que suelen provocar los gremios con experiencia en su campo.

Reclutaban nuevo personal en áreas rurales, donde la presencia de la industria era vista favorablemente y donde los nuevos trabajadores abandonaban sus tareas rurales y accedían a mayores ingresos, mientras los propietarios pagaban mucho menos que en su país de origen.

Esta solución, aparentemente exitosa, tiene las patas cortas pues, según un estudioso del tema, tras 25 años de haber iniciado tareas en un nuevo escenario descontaminado de reclamos, estos reaparecían y volvían a aumentar los costos.

Recuerdo que ni siquiera los monos (estudio publicado aquí) aceptan, a la larga, cumplir igual tarea por una paga que no se equipare con la de otros que hacen lo mismo. Hoy las comunicaciones permiten acceso inmediato a la información y la gente deja muy pronto de chuparse el dedo.

Solución: nueva deslocalización. Varias fábricas extranjeras en China han pasado a Camboya debido al aumento salarial en el gigante asiático. La realidad indica, como en todas las vertiginosas propuestas capitalistas, que el proceso se produce sin evaluaciones medioambientales y sin mayor preocupación por los territorios abandonados. Lo que ocurre es parte de la crisis estructural del sistema capitalista. Se experimentan crecientes presiones procurando austeridad para el 99% al interior de un sistema que amenaza ser cada vez menos rentable.