El desbande

Fujimoristas renuncian

Fujimoristas renuncian a bancada de forma consecutiva.

El desbande. (GEC)

Susel Paredes
Susel Paredes

Como si estuvieran en el Titanic, los congresistas de Fuerza Popular están saliendo del barco antes de que se acaben los botes salvavidas. El pasado miércoles, en una hora se fueron cinco “en mancha”.

El presidente del Congreso fue maltratado y desafiado innumerables veces por su propia bancada, pero no por gusto fue aprista y efectivamente tiene desarrollado el sentido del olfato político.

Después de varias expresiones de neutralidad en el ejercicio de la presidencia, Salaverry, afirmando su autoridad, enfrentó a su propia bancada, lo que irritó y sacó de sus casillas a los fujimoristas generando una ola de insultos de grueso calibre, como que usa rodilleras. Llegar a esos niveles de histeria y vulgaridad fueron el punto máximo que gatilló a salida inevitable de Salaverry.

¿Y Keiko? En este desbande, el elemento Keiko llama la atención porque no está liderando nada, sus congresistas señalan que la “lideresa” no está al tanto de los acontecimientos políticos. Aquí me invade una duda gigante, explico mi inquietud: miles de dirigentes políticos han estado en prisión en todo el mundo en todas las épocas, incluso algunos es en prisión que se han consolidado como líderes.

Keiko, en cambio, está como espectadora del desmembramiento de su bancada, prácticamente sin reflejos y las congresistas que la visitan señalan que está preocupada por recobrar su libertad. El liderazgo de Keiko es un fraude, no lidera nada, su bancada está a la deriva sin capacidad de reacción alguna.

El fujimorismo se viene comportando como un pavo sin cabeza que va dando tumbos chocándose con todo mientras camina, dando el espectáculo trágico de una muerte dolorosa e inevitable.

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