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Gianfranco Castagnola,Opina.21gcastagnola@peru21.com

Desde hace décadas, todos los desagües de nuestra ciudad han venido terminando en el mar, sin ningún tratamiento. En el 2010, Proinversión adjudicó a un consorcio peruano-español la construcción y operación de la planta La Chira. Este proyecto, que requería S/.450 millones de inversión, permitiría tratar los desagües de la zona sur de Lima. Junto con la de Taboada, que está entrando en funcionamiento, la planta habría resuelto el grave problema sanitario del que nadie quiere hablar. Lamentablemente, la Municipalidad de Chorrillos aún no autoriza la obra. Si lo hubiera hecho a tiempo, la planta podría estar funcionando a fines de este año. Este es uno de múltiples ejemplos que muestran cómo la inversión privada es bloqueada por afanes burocráticos incomprensibles. La inversión privada es necesaria para cubrir la brecha de infraestructura y mejorar la calidad de vida de la población. El Gobierno Central debiera liderar estos procesos y ejercer toda su autoridad para destrabarlos.