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El Movimiento por la Amnistía y Defensa de los Derechos Fundamentales (Movadef), nacido de una directiva de Abimael Guzmán desde la base naval del Callao, ha fracasado, después de 7 años de su creación, en su intento de conseguir la amnistía para todos sus llamados "presos políticos y prisioneros de guerra", así como para los militares, civiles y policías condenados por graves violaciones de los derechos humanos, incluidos Vladimiro Montesinos y el grupo Colina.

Abimael Guzmán subestimó la profundidad de su derrota no solo política y militar, sino también la unánime condena de la opinión ciudadana. Intentó enarbolar, cínicamente, la "reconciliación nacional" en lo que en un momento de exaltación calificó de un proceso humanitario "sin vencedores ni vencidos". Posteriormente, aunque guardando silencio, aceptó que el Movadef intentara inscribirse como un partido legal, pero exigiendo que el "pensamiento Gonzalo", tributario de la violencia, destrucción y muerte, fuera la base de su identidad ideológica.

Los organismos electorales no dejaron pasar esta burda maniobra. Creyéndonos sonsos y queriendo ocultar su culto a favor de la "guerra popular" como único camino para capturar el poder, sus líderes empezaron a señalar que "en las condiciones actuales" esto no estaba en su agenda.

Derrotados y desenmascarados, decidieron cambiar de táctica. Ahora, junto a mineros ilegales, folclóricos dizque etnocaceristas y ultraambientalistas, intentan camuflarse para poder participar en las elecciones del 2016 y, según sus palabras, conseguir tener "algunos tribunos" en el Parlamento… hasta que las circunstancias les sean más favorables.

Ya, muchos de los jóvenes que los acompañaban los han abandonado y los dirigentes del Movadef no se atreven a defender públicamente su "pensamiento Gonzalo". Hasta tienen vergüenza; ya pasó algo parecido cuando, para evitar el ridículo, dejaron de llamar "presidente Gonzalo" al, ahora, llamado "doctor" Abimael Guzmán.