(Foto: César Campos)
(Foto: César Campos)

Este Congreso continúa empecinado con sus retornos a un pasado que en el Perú nunca fue mejor, al menos en cuanto a intervenciones estatales en la economía. El daño que se le haría al país con el pretendido reflotamiento de una línea aérea de bandera sería tan grande como la estruendosa ignorancia en historia y materia económica de la comisión parlamentaria que acaba de declarar “de interés nacional” esta descabellada idea.

Pero la ignorancia se degrada en cinismo y grotesca irresponsabilidad si nos atenemos, primero, a los antecedentes populistas de esa mayoría que aprueba alegremente cualquier iniciativa demagógica, amparada en un presunto “nacionalismo”, y, segundo, el desafortunado timing de la propuesta: justo cuando el Estado se encuentra en serios aprietos para cubrir los múltiples gastos y recursos que demanda la lucha contra la pandemia, que dicho sea de paso ha hundido a la aviación comercial alrededor del mundo en la peor crisis de su historia.

¿En qué están pensando estos congresistas? ¿No leen los diarios o los informativos económicos? ¿No tienen asesores que les expliquen lo que está sucediendo en el planeta? ¿Pretenden que el Estado desvíe fondos que deben ser destinados a fortalecer la salud pública o los servicios de conectividad –no todos los niños y adolescentes pueden acceder al Internet en el país aunque las clases se dictan de manera virtual– para invertirlos en una línea aérea propia, en momentos en que hasta las compañías más prestigiosas del rubro caminan al filo de la cornisa?

El adalid de esta anacrónica e inoportuna idea es el propio presidente de la Comisión de Transportes, nada menos que Luis Simeón Hurtado (Acción Popular), ilustre representante de los colectiveros informales y las “combis asesinas”. El congresista debe pensar que en el negocio del transporte aéreo –con permanente subvención estatal– basta también hacer lo que a uno le da la gana para ganar dinero fácil.

Pero lo que debe saber es que con su absurdo y, una vez más, antitécnico proyecto, solo se estaría tirando por la borda el dinero de todos los peruanos. El Perú no está para financiar onerosos delirios aerocomerciales que ya fracasaron en el pasado.

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