¡Lo dejaron fugar!

“Moreno viajó al Brasil siete veces entre agosto de 2012 y enero de 2015, las fechas calzan exactamente con las firmas de las cinco millonarias adendas”.

Lo niega. Félix Moreno rechaza las imputaciones fiscales. (GEC)

Lo niega. Félix Moreno rechaza las imputaciones fiscales. (GEC)

¡Lo dejaron fugar! (GEC)

Lo niega. Félix Moreno rechaza las imputaciones fiscales. (GEC)

Cecilia Valenzuela
Cecilia Valenzuela

La fuga de Félix Moreno es un escándalo. En abril de 2017 un juez ordenó contra él 18 meses de prisión preventiva, pero en julio del mismo año, la Sala Penal de Apelaciones la revocó y lo dejó en libertad. Eso a pesar de que la Fiscalía había obtenido elementos muy convincentes para pedir su detención y allanar sus tres propiedades.

A la venta ilegal del fundo Oquendo, que recién le ha merecido una condena con prisión efectiva, se sumaba el soborno que tres funcionarios de la constructora Odebrecht afirmaban haberle pagado.

A inicios de 2017, las autoridades brasileras revelaron a las peruanas la identidad de los funcionarios de Odebrecht que admitían haber entregado, en cinco armadas, una coima de 4 millones de dólares por la concesión del tramo Callao de la autopista Vía Costa Verde.

En abril de ese año, la Policía detuvo en el aeropuerto de Lima a Gil Shavit, amigo y socio de Moreno. Una vez en la Fiscalía, Shavit se acogió a la colaboración eficaz; por las características de la situación penal que hoy enfrenta, se deduce que confirmó el soborno de 4 millones de dólares: Moreno se quedó con el 60% y él con el 40% restante.

A partir de unos correos electrónicos cruzados entre funcionarios de la División de Operaciones Estructuradas, la que administraba la Caja 2 de Odebrecht, la Fiscalía brasilera había establecido que el porcentaje de la coima que le correspondía a cada quien, se pagó en partes, usando empresas offshore, y que una de las partes que le correspondía a Moreno fue depositada en una cuenta de Luis Favre, el “genio de la publicidad” que había hecho ganar elecciones y revocatorias a Ollanta Humala, Félix Moreno y Susana Villarán.

A iniciativa de Marcelo Odebrecht, Ángela Ferreira, María Lucía Tavares y Fernando Migliaccio crearon la “planilla negra” de la constructora en Brasil; entre ellos se comunicaban usando seudónimos. Cuando Lava Jato se destapó, se acogieron a la delación premiada. Entre la documentación que entregaron estaba la información que registraba los pagos ilícitos a los “gestores” de la obra Vía Costa Verde, tramo Callao en Lima, Perú.

Moreno viajó al Brasil siete veces entre agosto de 2012 y enero de 2015, las fechas calzan exactamente con las firmas de las cinco millonarias adendas al contrato de la autopista, que sumaron 168 millones de soles al acuerdo inicial, y con las seis ampliaciones de los plazos de entrega de la obra.

Una vez firmado el acuerdo entre Odebrecht y el Estado peruano, directivos y funcionarios de la constructora declararán oficialmente en el Brasil. En los siguientes días, entregarían la documentación que sustenta los pagos de sobornos y harían precisiones sobre la forma y los lugares donde fueron depositados. Félix Moreno sabe que, si eso ocurre, ni él ni los otros corruptos tendrían escapatoria; por eso está escondido haciendo tiempo, guarda la esperanza de que los opositores a la firma del acuerdo entre Odebrecht y el Estado consigan bloquearlo.

Hoy el Ministerio del Interior ofrece una recompensa por su paradero y lo busca a través de la Interpol. Pero Moreno nunca debió dejar el penal de Piedras Gordas donde fue recluido en 2017. Los jueces de la Sala Penal de Apelaciones que lo dejaron en libertad deberían responder por él: sustentaron su decisión diciendo que no existía evidencia de que Moreno pudiera obstaculizar las investigaciones y el proceso judicial que enfrentaría. ¡Lo dejaron fugar!

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