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Juan José Garrido,La opinión del directorLa calidad del sistema educativo peruano se encuentra, según el último reporte de competitividad global, en el puesto 134 sobre 148 países. Por debajo de Malawi, el país más pobre del mundo. Sin lugar a dudas esta desgracia ralentizará (probablemente ya lo está haciendo) nuestras tasas de crecimiento. Serán los más pobres quienes sufran, en mayor medida, esta falla de estado.

Dicen que la causa detrás de esta situación es la falta de gasto público. Durante los últimos tres gobiernos los ingresos de los maestros se han casi cuadruplicado y se han incrementado los gastos en infraestructura y en capacitación; las calidad, entretanto, ha empeorado. En el caso de la educación local, ciertamente mayor gasto no ha brindado mejores resultados.

Sostienen que la educación privada no es mejor que la pública. Somos uno de los países con mayor igualdad en asistencia escolar entre el 20% más rico y más pobre (casi similar a Uruguay y por debajo de Chile); no obstante, ostentamos el primer puesto en América Latina cuando de brecha entre ricos y pobres en la prueba de ciencias PISA se trata. Si hay una diferencia, y notoria. Ello no es culpa, evidentemente, de los colegios privados, pero demuestra que sí podemos tener maestros de calidad.

La situación es, sencillamente, calamitosa. La buena noticia es que por fin ha llegado al sector alguien que tiene esta realidad muy clara. Me refiero a don Jaime Saavedra, actual encargado del despacho de Educación. No sólo tiene el conocimiento y las ganas de asumir el reto; cuenta, además con un equipo de lujo para revisar, entender y plantear soluciones al problema. Esto es, si los dejan.

El reto final no será técnico ni económico, sino político. El primer enemigo de la educación peruana no es la pobreza, sino un partido político llamado Patria Roja que maneja entre otras cosas ingentes recursos y más de 270,000 maestros afiliados. Es un sindicato de corte leninista-maoísta, para mayores detalles. Menuda tarea la que les encomendamos. Suerte, y cuentan con todo el apoyo.