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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Sin embargo, estamos presenciando indignados cómo en solo cuatro años la desaparición de menores de edad se ha triplicado.

Así, es evidente que estamos frente a la explotación –especialmente sexual– por parte del crimen organizado de niños usualmente a partir de los 10-12 años, quienes son secuestrados para que sean esclavos –ya sea en canteras, lavaderos o prostíbulos– en zonas 'liberadas' por la minería ilegal o por el narcotráfico.

Pero, además, es alarmante el aumento en la desaparición de bebés, cuando hasta hace poco ninguno era raptado, lo que reflejaría el hecho de que mafias que los venden para 'adopción' en el exterior estarían ahora activamente operando.

Por otro lado, lo que no se ve en modo alguno es capacidad de reacción del Estado. Salvo la velocidad con la que los ministros del Interior y de la Mujer corrieron a la oportunidad de fotografiarse con la pequeña Bayoleth, quien fue encontrada en la puerta de un mercado.

En todo caso, el tema se está desbordando y a pasos agigantados. Por ello, harían bien las autoridades en establecer un programa de acción designando responsables a cargo para, ni bien un menor de-saparecido sea reportado, armar campañas de difusión y de búsqueda en el acto. Sin duda, el alertar adecuadamente a la población en los primeros dos o tres días de la desaparición es vital para tener la esperanza de encontrarlos.

Asimismo, sería fundamental que la Policía dé prioridad a desmantelar estas bandas que, por el poco tiempo que vendrían actuando, no deben de haberse afianzado. Al contrario, si las dejan consolidarse tendríamos otro enorme problema criminal entre manos.