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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

¿A qué se deben estos reflejos tan primarios de nuestro mandatario? ¿Son una reafirmación de sus exabruptos o parte de una estrategia planeada?

Al nivel más simple, la exagerada reacción del presidente (frente a las declaraciones de la Sra. Pilar Nores) pareciera no sólo marcar la distancia con los principales líderes políticos, sino además hacer notoria la misma.

Sería bueno precisar que ello le ha valido poco en lo que va del mandato dado que sus adversarios han sabido aprovechar este frenético comportamiento. Recordemos, para mayores detalles, cómo nació el mote de la "reelección conyugal". No es que este comportamiento haya sido rentable y productivo.

Dicho esto, ¿por qué el presidente optaría entonces por encarar –nuevamente– al líder aprista a pocos días de que el bisoño premier llamara, justamente, a un diálogo con la oposición? Efectivamente, si revisamos las primeras declaraciones del Sr. Villanueva, encontraremos que no solo llamó al diálogo, sino que además amenazó con ir a buscarlos si no le correspondían el deseo.

Y para ser aún más sinceros, habría también que recordar que los líderes de los principales partidos de oposición fueron bastante auspiciosos con dicha llegada al premierato. Esto es, el diálogo estaba listo y servido. Ahora, en lugar de ello, tenemos a un Don Alan García buscando un ring social. ¿Qué pasó? ¿Qué busca el mandatario con este comportamiento?

Pues parece claro que enterrar cualquier viabilidad de diálogo. No sería además la primera vez; ocurrió con el expremier Jiménez, y en varias otras ocasiones. Entonces no se puede ver esto como un acto solitario, un accidente en el vaivén de lo político. No; eso es impensable en quien ha salido vencedor en sus riñas políticas.

La pregunta final, y válida aún, es: ¿qué escenario se viabiliza con este comportamiento?