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Sintonizar con la audiencia y recordar la objetividad

Marcha pide la salida de Kuczynski "y que asuma la presidencia el señor Martin Vizcarra". (César Campos/Perú 21)

Marcha pide la salida de Kuczynski "y que asuma la presidencia el señor Martin Vizcarra". (César Campos/Perú 21)

Marcha pide la salida de Kuczynski "y que asuma la presidencia el señor Martin Vizcarra". (César Campos/Perú 21)

Marcha pide la salida de Kuczynski "y que asuma la presidencia el señor Martin Vizcarra". (César Campos/Perú 21)

Claudia Izaguirre
Claudia Izaguirre

Decepción. Frustración. Indignación. Son emociones comunes entre nosotros en los últimos días por la crisis presidencial originada en los destapes del caso Odebrecht que involucran al presidente Pedro Pablo Kuczynski y han precipitado la posibilidad de que sea vacado de su cargo.

Una plataforma informativa como Perú21 debe reportar con detalle todos los hechos e información recabada al respecto, sintonizando con todo lo que le interesa saber a las audiencias, pero reservando sus emociones para espacios determinados.

Para opinar en todos los tonos están los columnistas que este medio ha cuidado en mantener como un grupo variado y plural, así como el análisis editorial firmado por la redacción del diario.

Por su naturaleza, la cobertura permanentemente actualizada se ve en la web y las redes sociales de Perú21. He visto que está informando pormenorizadamente todos los detalles de la crisis de PPK, desde el Ejecutivo y el Congreso, así como lo que viene ocurriendo en otros frentes como el Ministerio Público y el Tribunal Constitucional.

Pero, respecto a lo publicado en el impreso en los últimos días, algo que observé fue la portada nacional del jueves 14 con el titular “Odebrecht lo complica” al conocerse que PPK había recibido 782 mil dólares en consultorías, por declaración del empresario brasileño enviada a la comisión del Parlamento que preside Rosa Bartra.

¿Por qué me pareció que pudo ser mejor? Porque Kuczynski ya estaba en situación complicada desde tiempo atrás, tanto así que la comisión Lava Jato lo citaba con insistencia. Más adecuado, sin embargo, me pareció el titular que se publicó en las ediciones regionales de norte y sur: “Bomba contra PPK”. En mi opinión, este reflejaba mejor la situación.

Este es un diciembre inusual en la cobertura periodística. Por lo general, en el ámbito político las revoluciones bajan a estas alturas, conforme se acercan las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Pero esta vez, la agenda se nos pinta caldeada, beligerante, intensa e incierta; de agudización de una crisis política que más vale salvar por las vías totalmente ajustadas a los mecanismos institucionales y legales y, sobre esto, los medios tienen la gran responsabilidad de informar con lenguaje asequible a toda la población cuáles son esos caminos ajustados a la legalidad y la protección de nuestro sistema democrático.

El público espera información clara y precisa, así como todas las versiones que encierra una historia. La objetividad en el periodismo es un ideal o una aspiración que siempre debemos tener presente quienes difundimos noticias a nuestras diversas audiencias.

La manera en la que informe un medio en una coyuntura tan sensible para nuestra sociedad como lo es esta será determinante para su reputación y la de los medios y del periodismo en general, que, en el Perú y el mundo, atraviesan una crisis de credibilidad.

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