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Ricardo Lago,Uso de la palabraEconomista y asesor financiero

Decepción. Es de lamentar que el Perú no haya presentado su mejor carta para la vacante de la OEA: José Antonio García Belaunde. Exitoso canciller del gobierno anterior, pero independiente, de reconocido prestigio en el exterior y quien, además, ha mantenido una actitud constructiva frente el gobierno actual, lo que hace más inexplicable el caso. Con ello se priva a América Latina de que uno de los mejores diplomáticos que ha dado la región dirija la OEA.

La economía peruana está en recesión, ligera, pero recesión. Si uno examina la evolución del PBI desestacionalizado – en el cuadro 63 de la última nota semanal de BCR– y a partir de esta serie construye la del PBI trimestral, puede constatar que el PBI se ha contraído, ligeramente, tanto en el primer trimestre del 2014, en relación al último del 2013, como en el segundo en relación al primero; la gráfica lo ilustra con claridad. ¿Y de aquí, adónde?

Hay factores internos y externos que explican la caída. Los internos son importantes, y hablaré de ellos en la próxima columna, pero dominan los externos. El contexto internacional ha cambiado a bastante peor y seguirá incidiendo en la economía local. Curiosamente, ni bancos locales ni de inversión, empresas de consultoría o analistas –ni por supuesto el MEF y BCR– han lanzado las alertas del caso para que empresas y particulares eviten decisiones que puedan perjudicar sus finanzas. Casi todos siguen con el libreto de que lo peor ya pasó.

Ojalá el tiempo les dé la razón, pero, francamente, yo disiento. La economía y el comercio mundial empeoran, como lo prueban las respectivas revisiones a la baja del FMI y la WTO, y el precio del cobre ya asoma por debajo de los tres dólares (una caída del 35% desde su máximo). Los factores geopolíticos agravan el panorama: ISIS, protestas de Hong Kong y crisis de Ucrania–Rusia.

Dos temas preocupantes para la economía peruana en los meses venideros van a ser : (1) el desinflar de los precios de los activos locales –incluyendo los bienes raíces– y (2) el problema de las pérdidas cambiarias y riesgo de refinanciación de la deuda externa de las empresas. Al segundo se refirió el lunes Juan José Garrido: "Mientras la economía ha crecido una cuarta parte, la deuda en bonos ha crecido 80 veces (320 veces el crecimiento económico)"; el BIS lleva tiempo enfatizando y cuantificando este problema de las economías emergentes. En cuanto a lo primero, la revista Business Insider calificaba, esta semana, la exuberancia inmobiliaria peruana como incluso más grave que la londinense, la china y la brasileña.