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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

La primera ministra Ana Jara salió ayer a rechazar, por enésima vez, la postulación de la Sra. Nadine Heredia (primera dama y presidenta del Partido Nacionalista) a la presidencia del Perú en el 2016.

Para quienes no estén al tanto, a estas alturas, existe un impedimento formal, la Ley Orgánica de Elecciones (Ley 26859), cuyo artículo 107 reza: "No pueden postular a la Presidencia o Vicepresidencias de la República…", y cuyo inciso E, expresa: "El cónyuge y los parientes sanguíneos…".

Eso dice la ley. La Constitución, no obstante, es muda frente a dicho supuesto. La carta no prohíbe, a la letra, la candidatura de la primera dama, con lo cual existen, como han recordado distintos juristas, diversas vías que permitirían dicha postulación. La Constitución, de paso, tampoco prohíbe –en lo específico– manejar en la autopista a 300 km/h; los límites se encuentran en la ley de tránsito, no en la Constitución. Pero una cosa es el tránsito y la seguridad, y otra, el poder.

Así arrancamos el cuarto año del gobierno nacionalista: discutiendo una eventual postulación de la Sra. Heredia, que, tanto ella como distintos portavoces del gobierno, se han preocupado por negar. ¿Por qué nadie le cree a la Sra. Heredia, a la Sra. Jara y a otros que, en efecto, no postulará en el 2016? A estas alturas ya no interesa. Peor aún, el debate es estéril en cuanto no hay forma de cerrarlo. Ni una promesa, ni una firma, ni nada cerrará el debate hasta que llegue aquel día donde se fuerce la conclusión.

Vistas las cosas, viviremos en este limbo hasta mediados o fines del 2015, cuando el tiempo obligue a que la realidad se abra paso. Exigirle al oficialismo cerrar este debate es, además, tan improductivo como pedirle a la oposición que no lo aproveche políticamente. Si, en efecto, no se presenta, igual dañaron al gobierno; si se presenta, pues para algo sirvieron las minas. Mientras, seguiremos en ascuas. Y luego se llenan la boca con la palabra "democracia".