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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

En realidad, desde la contundente protesta del empresariado hasta el amago de renuncia del ministro de Economía, pasando por los temores en el mercado cambiario por el giro estatista que hubiera representado, todas fueron reacciones altamente negativas que la pareja presidencial manifiestamente no estaba esperando.

Incluso al día de ayer ya se hablaba de un punto de quiebre para Humala –como fue en el primer gobierno de García el intento de estatización de la banca–, con lo cual su gobierno quedaría dividido entre aquel antes de Repsol y el que quedó después de cometer el error. Hubiera, sin duda, terminado arrastrando un régimen asediado hasta el final de su mandato.

Por otro lado, es preocupante que la pareja presidencial haya demostrado tal ligereza en la toma de decisiones, ya que es claro que no sopesaron las consecuencias de lo que estaban armando. Incluso, el burdo intento de saltarse a la Constitución y al Congreso con un decreto supremo reglamentario no iba nunca a ser aceptado. Así que cualquier arreglo al que hubieran podido llegar nunca iba a tener una sólida base legal para materializarlo. Al final, la última semana el costo en pérdida de confianza y credibilidad en el manejo del país ha sido alto.

Ahora ya no se puede seguir con la farsa de decir que lo están evaluando 'técnicamente o que van a ver si los números dan un buen resultado'. ¿De qué beneficio están hablando? Sin duda, cualquier intento de retomarlo colapsaría la confianza a niveles de depresión, y eso lo pagaríamos todos con recesión. Lo que corresponde es aprender la lección y cerrar el caso.