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El sol provoca diversos efectos en el organismo. Algunos de estos debemos evitar y otros debemos aprovechar.

Por ejemplo, el sol ayuda a sintetizar la vitamina D a través de la piel. Todos deberíamos buscar este beneficio, sobre todo los adultos mayores que no suelen exponerse al sol y que, muchas veces, tienen problemas óseos como osteomalacia, una de las consecuencias de deficiencia de vitamina D.

La recomendación es exponerse al sol en horas seguras: entre 9 y 10 de la mañana o después de las 3 de la tarde, dos veces a la semana, por un periodo de 10 a 30 minutos, sin bloqueadores solares.

Por otro lado, hay que mantenernos hidratados. Es necesario tomar líquido en cantidades mayores que las sugeridas en invierno. Desde la piel hasta las células requieren agua, por lo que se aconseja tomar agua pura. Sin embargo, a algunas personas no les gusta tomar el agua en ese estado, así que una propuesta saludable es tomar agua con cáscara de frutas o con limón, sin endulzarla. No recomiendo acostumbrarse al dulce, por más que no aporte calorías. ¡Salud con sol!