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Muchos analistas atribuyen el reducido dinamismo actual de la economía peruana al deterioro de las expectativas resultado de la acción –o inacción– del gobierno. Hay, sin embargo, dos factores determinantes, y muy poderosos, que poco tienen que ver con el gobierno. El primero es subproducto del desinfle de los desbordados precios de los activos locales a que llevó la bonanza de los commodities entre 2004 y 2011. El segundo es la nada favorable coyuntura –y perspectivas– de la economía mundial; sobre este tema el CEPR acaba de publicar un compendio cuya lectura recomiendo ().

Los efectos en la economía peruana de ambas fuerzas eran previsibles ya en 2012, y así lo documenté en una columna en Correo –que titulé – hace exactamente dos años y medio. A continuación extractos de lo que dije entonces.

"En Lima se respira una euforia que choca con la penuria de la economía mundial… las expectativas de los agentes económicos en cuanto a crecimiento se mantienen en 6% para 2013 y 2014, sin revisión a la baja a pesar de que las exportaciones se encuentren en caída… Estamos entrando en una fase de estancamiento del comercio internacional.

El crecimiento actual descansa exclusivamente en el dinamismo de la demanda interna, con la construcción y el crédito hipotecario y al consumo como principales protagonistas.

Me queda claro que las cifras del PBI mensual pronto registrarán tasas de crecimiento interanuales menores al 5% y en descenso… no me cuadran las "cuentas alegres" sobre el sector bienes raíces; los precios del suelo urbano y la vivienda han crecido en los últimos años a tasas insostenibles y las valoraciones y los supuestos en que estas se asientan son, a mi juicio, irreales… Es probable que bajen las rentas. En mi opinión hay por delante al menos un par de años en que caerán los precios de los bienes raíces.

Acusarán caída no pocos negocios predicados en el crédito al consumo como los restaurantes, franquicias, centros de ocio, venta de automóviles, tiendas de electrodomésticos, centros comerciales, etc. Algunas financieras en el negocio de las compras a plazos y tarjetas de crédito no van hacia sus mejores días; nada tan serio como en 1998, pero con apuros.El Perú aguantará mucho mejor que muchos otros países el nuevo coletazo de la crisis que se viene, pero la euforia actual es a mi juicio injustificada".

Ni la ralentización del crecimiento del PBI es cosecha exclusiva del gobierno ni los desbordados pronósticos de los analistas en 2012 tenían fundamento. Revisen las hemerotecas.