Crisis y Constitución. (Reuters)
Crisis y Constitución. (Reuters)

Toda crisis es también una oportunidad. Suele ser cierto porque, como decía Bertolt Brecht, “crisis es cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”. La oportunidad está en lo nuevo. Varios países en la región atraviesan crisis políticas. ¿Qué tendría que nacer de ellas? Muchos temen una nueva Constitución, como en Chile.

Hay que ver en cada caso. ¿Justifica lo sucedido refundar la república? Los marxistas creen que la violencia es partera de la historia y que un nuevo pacto sería inevitable. Marx, como buen hegeliano, era historicista y asumía que se puede hablar del futuro como si estuviera escrito. A algunos políticos les encanta hablar del “lado correcto de la historia”, pero esta es producto de la libertad; no tiene corrección predeterminada. La gestión de crisis se sustenta en la capacidad de entender y enfrentar la complejidad y la urgencia de una situación que aqueja a una institución. He dicho antes que la democracia está en crisis en el mundo.

Cada democracia es distinta. La Constitución no agota ni abarca lo que esté sujeto a esos cambios. Para enfrentar con éxito una crisis es necesaria una perspectiva interdisciplinaria; una visión de las variables en juego y cómo interactúan afectando la reputación o legitimidad de la organización afectada. Cambiar la Constitución invocando su origen supuestamente espurio (toda Constitución nace de una revolución o ruptura con el orden anterior) no aborda la complejidad sociológica de una crisis. Revivir una vieja carta (del 79) es volver a lo muerto (cuya persistencia es la causa de la crisis).

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