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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

De más está decir que, al poco tiempo de tan desacertado comentario, el electorado lo despidió y su partido estuvo marginado del poder durante 18 años.

Algo similar le viene ocurriendo en la actualidad al gobierno que niega la realidad. Ahora al premier, que cree que todo es culpa de los medios de comunicación, se le ha sumado el ministro del Interior. Así tenemos que el encargado de brindarnos seguridad nos dice que aquí no pasa nada, que la ola de criminalidad es una invención mediática, que la población está innecesariamente aterrada y que la situación está controlada. Realmente una capacidad de evasión que llama la atención.

Mientras que el jefe de la Policía Nacional también ha perdido el sentido de la realidad. Aunque en su caso la fantasía va por el lado contrario debido a que el general en cuestión, en lugar de percibir paz y tranquilidad en todas partes como lo hace el ministro de su sector, se ve más bien como el protagonista de una película de acción, con patrulleros detrás de los delincuentes en dramática persecución.

Versión esta última que dio al país cuando la verdad era que ni un solo carro policial – pese a haber una docena de ellos estacionados a solo 100 metros del asalto– salió. Más aun, los asesinos de la notaría deben de haber llegado tranquilamente a su guarida ya que no había mayor tráfico y nadie los persiguió.

Al final, ya no es un escándalo sino un motivo de profunda preocupación el que los responsables de proteger a los ciudadanos puedan ser tan desubicados.