¿creemos en la institucionalidad y la democracia? (Foto: GEC)
¿creemos en la institucionalidad y la democracia? (Foto: GEC)

Estoy seguro de que la mayoría de ustedes contestará “sí”. Algunos aun dirán que la pregunta es absurda. ¿Lo es? El 80% de la población aprobó el autogolpe de Fujimori (1992), mientras que el 78% aceptaba el adelanto de elecciones apenas lo anunció el presidente Vizcarra, y hoy el 70% aún lo apoya. Esos porcentajes son altos y evidencian que los peruanos tenemos una peculiar forma de percibir la institucionalidad. Por otro lado, en la encuesta Latinobarómetro (2018) quedamos en el puesto 11 de 18 países en términos de apoyo a la democracia y sextos respecto a preferir un gobierno autoritario. Asimismo, cada vez es más generalizada la informalidad y la solución de conflictos fuera de la vía legal.

Los que defienden el adelanto de elecciones dirán que no afecta la institucionalidad, ni implica ser antidemocrático. Discrepo y creo que introduce un precedente nocivo, ya que luego cualquier Gobierno que sea minoría podrá proponer algo así, esperando que la siguiente repartición de cartas sea más favorable a sus intereses. ¿El adelanto de elecciones ayuda a la institucionalidad o la democracia?

El principal motivo del Gobierno para el adelanto es “no poder gobernar por falta de mayoría en el Congreso”. ¿Es cierto? ¿No es parte de la democracia hacer coaliciones para gobernar?

Gran porcentaje de la población no ve al Estado con buenos ojos, pues lo percibe ineficiente y lejano, incapaz de resolver problemas. Esto explica una desafectación con el régimen democrático. Lo que necesitamos es más gobierno, concertación y no adelantar elecciones. Solo así la población dejará de entusiasmarse por propuestas que conllevan a un debilitamiento institucional. Hay que apoyar, y no socavar, nuestras precarias instituciones.

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