(Presidencia)
(Presidencia)

El anuncio de Guido Bellido, primer ministro de Pedro Castillo, de prescindir para su resguardo de los oficiales de Seguridad del Estado en Cusco, sienta un precedente nefasto para la institucionalidad de nuestro país y pone, además, en riesgo la estabilidad y la estructura del propio Estado.

Pronto, el gobernante también anunciará que su seguridad estará a cargo de sus hermanos, los ronderos de Cajamarca, y así el partido Perú Libre comenzará a conformar una guardia paraestatal acorde a la creación de un Estado paralelo consecuente con la ideología marxista leninista que su grupo profesa.

Perú Libre busca construir su propio Estado; para ello necesita construir sus propias fuerzas armadas. Solo así podrá sustituir el “Estado burgués” –es decir, el Estado republicano democrático– por lo que sus partidarios llaman el Estado revolucionario.

El peligro es grande. Las organizaciones armadas que no son parte del Estado terminan convirtiéndose en grupos paramilitares. La historia del comunismo está plagada de estos eventos, pero aquí nomás, hace un par de décadas, Vladimiro Montesinos –quien no era marxista leninista como su tocayo Vladimir Cerrón, pero usaba muchas de las estrategias del marxismo en su afán represor– creó primero el grupo Colina y más adelante el grupo Júpiter.

El grupo Colina era una unidad de élite destinada a darle al senderismo de su propia medicina: Montesinos lo creó para responder eliminando senderistas o sospechosos de serlo cada vez que esa organización criminal cometía un atentado.

El grupo Júpiter, en cambio, fue más sofisticado; lo conformaban alrededor de 70 policías altamente entrenados y a sueldo del Servicio de Inteligencia Nacional. Su objetivo era prestarle seguridad y proteger la vida del asesor presidencial, así como cada una de las locaciones adonde este se desplazaba. Claro, también protegían las casas de sus amantes, pero esa era una licencia que se tomaba el doctor.

Con el mismo criterio, el de la seguridad personalizada, pero en la lógica del marxismo leninismo, la organización de Cerrón pretende crear para la minoría a cargo de la dirigencia de su partido su propia guardia. Por eso tomó unos minutos del mensaje presidencial para anunciar la creación de “rondas urbanas”.

El afán de este gobierno es formar pequeños grupos de élite cuyos guardias –si acaso terminan siendo todos ronderos de la sierra del Perú y no militantes extranjeros– dejarán poco a poco el látigo y el hacha, y los sustituirán por armas de fuego.

Avisados estamos.