[Editorial]: Montos gaseosos. Foto: Presidencia
[Editorial]: Montos gaseosos. Foto: Presidencia

Un informe publicado ayer en Perú21 pone al descubierto que la prédica populista y demagógica que usa Perú Libre –y a su matonesco estilo agitó también Guido Bellido antes de ser excretado del gobierno– para exigir una renegociación del contrato de Camisea no guarda proporción alguna con la realidad.

Los millones de soles que reciben los distritos favorecidos con las regalías de la explotación gasífera en la zona se gastan de manera poco transparente y casi sin que sus ciudadanos vean beneficios concretos y mucho menos inmediatos.

En el emblemático distrito de Echarati, por ejemplo, que ha recibido en nueve años casi 3 mil millones de soles por el gas de Camisea, los cambios en el pueblo, aparte de algunas obras públicas, no han transformado la vida de sus vecinos, como cabía esperar que resultase después de los montos transferidos, que ya quisieran otros distritos del país.

Y teniendo en cuenta solo este año, en setiembre –de un presupuesto anual de 112 millones de soles– se mostraba una ejecución de casi el 68%. Sin embargo, figuran unos 61 millones gastados misteriosamente, es decir, según un reporte del Consejo Privado Anticorrupción (CPA), nadie sabe a ciencia cierta en qué se emplearon.

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Las autoridades locales no han sustentado adecuadamente el gasto y, al parecer, en el Ministerio de Economía y Finanzas se contentan con que acrediten que el presupuesto se está respetando, pero sin verificar al detalle la calidad del gasto que hacen, ni cuestionar la seriedad de los proyectos en que dicen invertir. Y es esa opacidad en el manejo de los dineros públicos lo que preocupa al CPA, pero sobre todo demuestra que el problema central de estos pueblos –lejos de tener que ver con los montos recibidos y cómo se los distribuyen en la zona, o en el país– es de mala gestión y, por supuesto, de corrupción.

Si realmente se piensa en un beneficio para los peruanos, en lugar de alentar disparatados delirios expropiadores, un modelo estatista que ha fracasado en todos los países donde se aplicó, el foco debe ponerse en ese aspecto: una mejor y más transparente administración de nuestros recursos.

Lo quieren fuera del gabinete
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