El gobierno ha decretado 13 días más de emergencia. Probablemente sea una suma de factores interrelacionados que obligaron al gobierno a decidir esta medida. Aunque el principal ha sido el inesperado aumento de nuevos infectados (NI) dados a conocer en los tres últimos días. El martes 24, 21 NI; el día siguiente, 64 NI, y elevados a 100 NI el jueves 26. Una clara tendencia alcista. No prolongar la emergencia era un grave error.

Rafo León no deja de resaltar la sutileza psicológica de prolongar la emergencia pero con menos días que la inicial. Así se fortalecería la opinión en la población acuartelada de que su encierro no había sido inútil, y por eso el de ahora es menor que el anterior (15 días). Complejidades de los que toman decisiones peliagudas.

Según Ipsos, el 95% apoyó el primer obligado encierro familiar y el 87% el visto bueno al presidente Vizcarra. Con el último encierro, sospecho que disminuirán las infecciones diarias, pero también el apoyo al encierro y al presidente. Son los riesgos de la política. Antes se decía: “No siempre se emboca en un bolero”.

La gran mayoría resalta el comportamiento de los médicos, enfermeras y trabajadores de la salud. Pocas veces hemos asistido a un aplauso sostenido a las FF.AA. y la PNP. Se valora a las obreras de limpieza de las municipalidades. Y, no por último, el comportamiento de más del 95% de los encerrados.

Sin embargo, también para muchos, habría que resaltar el rol que viene cumpliendo el presidente Vizcarra y su gobierno. El Vizcarra que comunica mejor y ya va por buen camino encierra un nuevo tipo de político, diferente al inicial, que ha sabido conjugar en la toma de sus decisiones la firmeza con la audacia. Vizcarra se pone a la cabeza de lo que anuncia, y asume el riesgo de equivocarse. El pueblo se da cuenta.