Fortaleza macroeconómica: una bendición. (Foto: Presidencia Perú).
Fortaleza macroeconómica: una bendición. (Foto: Presidencia Perú).

El gobierno reaccionó rápido para imponer medidas estrictas para evitar el contagio del virus. También ha asignado recursos al sector salud para incrementar la capacidad de identificar los contagios y tratar a los enfermos críticos y está implementando medidas para apoyar a las familias y a las empresas. El costo de este paquete de medidas ya es cercano a 3% del PBI y se va a requerir bastante más porque estamos ante una crisis en proceso.

Debemos agradecer las buenas políticas macroeconómicas que se empezaron a inicios de los años noventa y continuaron en los gobiernos posteriores, que nos está permitiendo este gran despliegue de recursos, aunque algunos digan que se está haciendo poco. Estamos en una guerra que no sabemos cuánto durará y no podemos gastar todas las balas el primer día.

Nuestra fortaleza macroeconómica es una bendición dentro de esta desgracia, y pensar que por allí hay muchos que todavía proponen cambiar el modelo económico.

Comparado con el resto de la región, tenemos una de las mejores posiciones fiscales, un endeudamiento externo e interno muy bajo, pocas necesidades de financiamiento externo inmediato, y nuestro déficit en cuenta corriente es bajo. Asimismo, tenemos un alto nivel de reservas internacionales y un muy buen manejo monetario.

Nuestro problema son recursos, aunque tendremos que incurrir en un fuerte déficit este año y aumentar nuestro endeudamiento externo, sino la limitada capacidad de implementación del gobierno. Se está trabajando en forma concertada con el sector privado en muchos frentes, esfuerzo que debe incrementarse para aprovechar sus capacidades operativas y superar estas limitaciones. El Congreso también debe apoyar dejando de legislar en materias económicas.

Por último, el gobierno debería de solicitar líneas crediticias de emergencia de los organismos internacionales como en la crisis del 2008 (cuando no se utilizaron) y que nos ayuden en la contención y tratamiento de enfermos para evitar que la crisis nos desborde sanitaria y económicamente.