Controles del niño y el adolescente: Vacunaciones

“La razón de los controles periódicos es la detección oportuna de enfermedades que aún no se dan”.

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El Minsa exhortó a los padres de familia a acudir con sus hijos a los hospitales, puestos y centros de salud. (Imagen referencial/Archivo)

Controles del niño y el adolescente: Vacunaciones. (Referencial/Archivo)

Eleodoro Freyre
Eleodoro Freyre

Hay recomendaciones muy claras de las organizaciones mundiales de salud sobre los llamados “controles de salud periódicos” para todas las edades. La razón en la adultez es la detección oportuna de enfermedades que aún no están dando síntomas. En la niñez y en la adolescencia, además de ese mismo motivo, se hacen para el control del crecimiento y desarrollo de estas etapas de la vida.

El intervalo de los controles va disminuyendo según crece el niño. En los primeros seis meses, es mensual; luego es cada dos meses hasta cumplir un año de edad. Entre uno y tres años, es cada tres meses. Entre los tres años y la pubertad, tres veces anuales. Y en la pubertad es de una a dos al año.
En estos controles se evalúa la curva de crecimiento en peso y talla y se hace una historia clínica detallada y un examen clínico completo. En los primeros tres años, es fundamental evaluar el desarrollo psicomotor: como sostener la cabeza, sentarse, manejo de las manos, sostenerse de pie, caminar, correr, etc. Asimismo, la capacidad y calidad del lenguaje comprensivo y expresivo y el nivel de socialización con la familia y luego el extrafamiliar. En la etapa escolar, además del crecimiento, se estimará la adaptación al colegio y su rendimiento. Los controles en la adolescencia ya fueron descritos en un artículo anterior.

Las vacunaciones son parte importante de los controles periódicos y el esquema recomendado por el Ministerio de Salud se administra en los centros de salud. Pero, en nuestro medio se tiende a hacerlo solo hasta los cuatro años. Debe de ponerse refuerzos de DPT, polio paperas-rubéola-sarampión, a los ocho años. A partir de los 10 a 12 años, en las mujeres, la vacuna contra el virus del papiloma humano, con refuerzo en seis meses. La vacuna de la influenza debe ponerse anualmente hasta la ancianidad. Además, desde hace muy poco ya se cuenta con la vacuna contra el Herpes Zoster que se recomienda en adultos mayores y ancianos, que son los más predispuestos.

Se recomienda tener en cuenta lo siguiente: las fechas recomendadas no tienen que ser exactas; se puede re-vacunar si se dejó de hacerlo por mucho tiempo; los refuerzos son muy importantes; hay otras vacunas como fiebre amarilla y dengue, necesarias en ciertas zonas geográficas. Es falso que, como se dice, “es mejor que le dé la enfermedad”, porque esta puede ser grave mientras que los efectos secundarios de la vacunación suelen ser leves y transitorios.

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