Digresiones sobre nuestra peculiar democracia. (GEC)
Digresiones sobre nuestra peculiar democracia. (GEC)

En mi último artículo mencioné que los peruanos tenemos una manera peculiar de ver la democracia. Tras la disolución del Congreso, ello queda validado. No hay sondeos sobre el apoyo a la medida, pero no dudo que será mayoritario. Nos gusta tropezar con la misma piedra.

Los que apoyan el cierre, racionalizan su decisión en el mal desempeño congresal. ¿Pero la democracia no debe defenderse siempre? Percibo un doble rasero: si disuelven a los que detesto, está bien, si no, no lo apoyaría. ¿Si el presidente fuera fujimorista o radical lo habríamos apoyado? Lo dudo. Parece que somos demócratas cuando nos conviene. Me hace recordar a Groucho Marx cuando dijo: “Estos son mis principios, pero si no te gustan, tengo otros”. Un demócrata lo es siempre, nos gusten o no las autoridades electas. Pero esta definición de democracia parece no tener presencia mayoritaria en el país.

Esto debilita nuestra institucionalidad y nos regresa a un pasado supuestamente superado. Ya vendrá el clamor para cambiar la Constitución, algo muy peligroso. ¿Qué congresistas elegiremos en 2020 por un año en un proceso hecho entre gallos y medianoche, en medio de controversia sobre su legalidad? Pocos parecen percatarse de que en 2021 podrán postular los que fueron disueltos. Tampoco parece importarnos la incertidumbre de tener dos elecciones en 15 meses. En tanto, amárrense los cinturones que viene turbulencia.

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