Congresistas y partidos

“Los partidos están débiles. La valla alta impide la inscripción de nuevos partidos. De los existentes, no pocos son vientre de alquiler”.

Congreso de la República

(GEC)

Carlos Tapia
Carlos Tapia

1. El centro de la polémica respecto al referéndum comprendió la interdependencia de las preguntas tres y cuatro. El Ejecutivo planteó la no reelección inmediata de los congresistas junto con la propuesta de la bicameralidad, pero fue torpedeada por el Congreso cuando aprobó que la no reelección no aplicaba si se aprobaban las dos cámaras. Por eso el Sí a la no reelección y el No a la bicameralidad defendidos por el presidente Martín Vizcarra. La no reelección inmediata de los actuales congresistas no era negociable.

2. La comprobación de que los congresistas reelectos no superaban el 15% y que eran los ‘nuevos’ los responsables de los errores, falta de tino y los escándalos fue el argumento a favor de la reelección. Aunque tenía lógica, sin querer queriendo, este argumento aislaba de la discusión el problema de que los nuevos y malos congresistas estaban ahí por la extrema debilidad de los partidos.

En el caso de Fuerza Popular, cerca del 80% de sus congresistas habían sido simples invitados o incorporados al partido poco antes de las elecciones.

3. Los partidos están débiles. La valla alta impide la inscripción de nuevos partidos. De los existentes, no pocos son vientre de alquiler. A la militancia no se le escucha, está desanimada y sabe que para llegar a ser dirigente o candidato al Congreso debe ofrecer pleitesía a la cúpula y bancada, que son casi lo mismo. Por eso las redes internas que los congresistas reelectos construyen con sus incondicionales. Así, la democracia interna se prostituye. Los que dejan el Congreso deberían transmitir sus experiencias y formar nuevos líderes. También, conocer la vida de la militancia.

4. El mensaje del presidente, empoderado por el referéndum, dio inicio a un nuevo periodo político.

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