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Juan Claudio Lechín,Desde New YorkAnalista políticojclechin1@yahoo.com

Gregorio Santos necesita bloquear Conga. Debe desplazar movimientos sociales para conseguir legitimidad. "Legitimidad mata legalidad" tal como en Poker "color mata full". La manifestación reunida en Huasmín espera su palabra incendiada y él, formado en escuelas de cuadros de la Habana, alista una consigna potente y sentimental, previamente elaborada en una sala situacional, lejos de allí.

Aún no ha terminado el 2011, y la ciudad de Cajamarca rebosa de turistas que van a ver el cuarto donde estuvo preso Atahuallpa y a disfrutar los baños del Inca. La población local está contenta con la creciente prosperidad económica. Para revertir este Perú emprendedor se debe provocar un gran momento mediático, hostigar y buscar muertos, hacer mártires… la vieja y efectiva escuela comunista. Santos se dirige al miedo de la gente que es el mayor sentimiento: "Si sigue (Yanacocha) destruyendo las fuentes de agua, ¿de dónde vamos a obtener agua para Cajamarca? … Por eso, ¡Conga no va!".

Aun siendo falsa la reflexión, incita a la movilización ("¿qué tomaremos nosotros y nuestros ganados?", se preguntan). Hace rato que se elaboran slogans anti-mineros. "Oro o agua", es otro dilema cincelado en la conciencia pública. Y tanto da el agua al cántaro que… se termina creyendo; aunque los estudios demuestren que 98% del agua en el Perú se pierde por no estar domesticada, canalizada y guardada. Las movilizaciones bloquean Conga durante el Primer Paro.

El tenor comunicacional de la Newmont/Buenaventura, durante el Segundo Paro, lo dio Roque Benavides: "Acá no hay nada que negociar: acá lo que hay es un Estudio de Impacto Ambiental aprobado por ley". Hicieron un documental carísimo que nadie vio y luego callaron (o casi).

El formato comunicacional estaba dirigido a sus accionistas, a la ley (que la "legitimidad" social derrotó) y a la frágil institucionalidad política del Estado. Al ceder el sentimiento que es el corazón de la opinión pública perdieron la contienda, y lamentablemente la siguen perdiendo.

Conga no sólo detuvo la operación minera sino que cambió la agenda del Perú: de económica a política. Con la política como líder, el Perú del futuro será más vulnerable a los embates del Perú del pasado.