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Como para estar a tono con la coyuntura, pedí el otro día un plato inusual. Se llamaba confusión: cebiche de pescado y chicharrón de mariscos. Perfecto para los indecisos. Diseñado para los que no saben tomar decisiones y, al final, lo mezclan todo. Ideal para describir estos momentos en que la confusión parece plaga en algunos niveles del gobierno.

Confusión 1: ¿hubo o no policías armados en Pichanaki?, ¿hubo o no reglaje a funcionarios públicos?, ¿estaba o no la Policía tras los pasos de Martín Belaunde Lossio cuando se escapó a Bolivia? Si nos atenemos a las declaraciones del ex ministro del Interior, Daniel Urresti, nunca lo sabremos. Urresti se caracterizó por decir un día una cosa y negarla rotundamente al día siguiente.

Confusión 2: ¿quién manda a quién? Desde que se inició el gobierno de Ollanta Humala, la influencia de Nadine Heredia en la gestión ha sido evidente. Nos hemos acostumbrado a esta dirigencia bicéfala, a tal punto que muchos hablan, con naturalidad, de la "pareja presidencial".

Confusión 3: el ministro de Economía, Alonso Segura, afirmó, a mediados de febrero, que en el Perú no hay crisis y que en el 2015 creceremos alrededor de 5%. Días después, el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) informó que la economía peruana solo había crecido 2.3% en el 2014, muy por debajo de las proyecciones del Banco Central de Reserva.

Producto de esta confusión entre lo que se espera y lo que finalmente ocurre, más de la mitad de la población, según una encuesta de Ipsos Perú, no cree en que habrá recuperación este año.

Confusión 4: el director de Control de Drogas, Manuel del Águila, alerta sobre los gastos excesivos en asesores y personal de confianza en el Ministerio del Interior y lo echan de su trabajo. La soldado Yomira Zamora denunció al general del Ejército Cristian Angulo por acoso sexual y tocamientos indebidos, y el agresor queda libre y a ella le abren un proceso por indisciplina.

Como se ve, hay confusiones, cada día. Alguien pierde, nadie gana, Ave María.