Copa América

Confianza para avanzar

“El voto de confianza debería ser tomado por estos dos poderes del Estado como una oportunidad para cambiar de rumbo y comenzar a trabajar”.

Salvador del Solar

Tal como lo hizo para su llegada, el regreso fue a pie, con un fuerte resguardo policial. (Foto: Renzo Salazar / GEC)

Tal como lo hizo para su llegada, el regreso fue a pie, con un fuerte resguardo policial. (Foto: Renzo Salazar / GEC)

Editorial Perú21
Editorial Perú21

Lo dicho por el premier Salvador del Solar a los pocos minutos de haber finalizado la votación en el Congreso –“avancemos: por una reforma que nos ayude a recuperar la confianza”– cobra mayor sentido si se le ubica en una perspectiva que el gobierno y la mayoría parlamentaria parecen haber extraviado en el fragor de sus cotidianos enfrentamientos.

La pérdida de confianza en las instituciones está tan extendida y arraigada en la sociedad peruana que cualquier proyecto de cambio, cualquier intento de conducir al país por la senda del desarrollo, la modernización, hacia una democracia inclusiva, libre de corrupción y acorde a los desafíos del siglo XXI, termina siempre estancado en algún lugar de la ruta, al no poder desprenderse del lastre de los intereses particulares de cada grupo político.

El gobierno de Martín Vizcarra, llegado al cargo tras la renuncia de un abrumado e incompetente Pedro Pablo Kuczynski, se presentó en sociedad como la encarnación provinciana de la honestidad y, ante la sucesión de escándalos en el Poder Judicial, levantó, como no podría ser de otra manera, la incontestable bandera de la lucha contra la corrupción. Pero siendo imprescindible la lucha por sanear los poderes del Estado, el país también espera que la economía se eche a andar, tarea que dista todavía de figurar entre sus logros.

El Congreso, por su parte, controlado por una mayoría fujimorista, con el Apra como furgón de cola, no ha salido de su esquema de obstrucción a cuanto proyecto promueva el Ejecutivo. Y si antes se pensó que el único objetivo claro de ese partido era sacar a papá de la cárcel, el tiempo ha convertido al expresidente en el primero de una larga lista de encausados –que incluye a su lideresa– cuya suerte judicial pareciera depender únicamente de los groseros blindajes que realiza en el Legislativo.

El voto de confianza debería ser tomado por estos dos poderes del Estado como una oportunidad para cambiar de rumbo y comenzar a trabajar –cada uno en lo suyo pero también, si se requiriese, ocasionalmente juntos– en beneficio del país: avancemos, pues, como dice el premier.

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