(Fotos: Andina)
(Fotos: Andina)

La magnitud del antivoto en esta segunda vuelta para elegir al próximo presidente de la República está logrando darle un protagonismo jamás visto en la historia de nuestros comicios. La desconfianza ante las dos candidaturas que han quedado en juego se expresa con claridad en la gran cantidad de indecisos y electores que piensan votar en blanco o viciar su voto, que continúan arrojando las encuestas.

Si bien el candidato antidemocrático es el que despierta, de lejos, la mayor inquietud, los antecedentes políticos de la opción que se le enfrenta son un lastre del que le está costando desprenderse.

De ahí que ambos contendores debieran tomar en serio las propuestas que, desde distintos sectores de la sociedad civil, se vienen haciendo para despejar las dudas que generan en el electorado. La ciudadanía espera que ambos postulantes suscriban un documento donde se comprometan a respetar las instituciones esenciales que tutelan y sostienen la democracia peruana.

Un documento que podría incluir aspectos y planteamientos que generan preocupación en la ciudadanía, provenientes tanto de sus anuncios y planes de gobierno como de la trayectoria política de sus respectivas organizaciones.

La base mínima del compromiso debería ser el respeto a la Constitución vigente y a los canales que esta establece para su reforma. Junto con el respeto a la Constitución deberían comprometerse a respetar la independencia de los poderes del Estado y sus distintos organismos autónomos como el Tribunal Constitucional, la Defensoría del Pueblo y el Banco Central de Reserva. Los candidatos también deberían comprometerse a no hacer uso de la violencia, ni desde el poder ni desde la oposición.

Es innegable que a estas alturas de la contienda los ánimos andan muy crispados, las diferencias más que exasperadas y puede que el encono o el escepticismo hayan devorado ya cualquier posibilidad de pacto democrático. Pero por el bien de la gobernabilidad y el futuro del país, así como para que el ciudadano sepa a qué atenerse –según los candidatos rechacen o acepten cada término– ambos postulantes deberían suscribir – juntos o por separado – un compromiso de esta naturaleza con la ciudadanía.