Una bodega de barrio con protocolos de atención. (GEC)
Una bodega de barrio con protocolos de atención. (GEC)

Luego de los desastres vividos a causa de la pandemia originada por el COVID-19, hemos recogido varias lecciones que debemos aplicar de aquí en adelante en nuestra vida diaria siendo cada uno de nosotros parte de un mundo globalizado y, en la práctica, sin fronteras:

1: Como país, en el Perú tenemos que evaluar nuestras potencialidades para romper la dependencia tecnológica y científica. El Estado debe ser lo más proactivo posible y promover las condiciones económicas necesarias para la investigación y desarrollo de las propuestas que los científicos peruanos de nuestras universidades –especialmente las públicas– tengan en sus carpetas, sobre todo en lo referido a la salud y la seguridad alimentaria.

2: Como ciudadanía, consumir lo nacional siempre, a no ser que ese producto no exista. Por ejemplo, tenemos frutas, verduras y carnes, quesos maravillosos, mucho mejores que los importados, y en general todo lo que comamos debe ser peruano.

3: Ayudemos a generar empleo, tenemos industria textil de primera, zapatos, productos de limpieza y un largo etcétera. Compra peruano.

4: Realicemos la mayor parte de nuestras actividades en el distrito en el que vivimos, y al que podamos llegar caminando, a fin de evitar uno de los espacios más contaminados que existe: el transporte público.

5: Hagamos vida de barrio. Compra en la bodega, anda a la lavandería del barrio, a la peluquería del barrio, apoya la recuperación económica del lugar donde vives y, siempre que puedas, usa los servicios de tu distrito.

6: Vive el día. No postergues nada, ni una palabra, ni un gesto, ni un gusto que te quieras dar, una declaración que quieras hacer, una carta de amor que quieras entregar. Vive el día, mañana es incierto y lejano.