notitle
notitle

Lucía de Althaus,Opina.21

Es cierto que madre –genéticamente hablando– solo hay una. Y la mayoría de las veces es a la que más queremos, la que más nos conoce y la que daría su vida por nosotros. Pero también es cierto que en nuestra sociedad existen otras mujeres que ejercen una función maternal con hijos que no son los suyos –los nuestros– para que nosotras podamos irnos tranquilas a trabajar o, incluso, a tomar café con nuestras amigas y disfrutar. Las nanas, una abuela o una tía se hacen cargo durante largas horas de nuestros hijos. Les cambian el pañal sucio, les limpian los mocos, los hacen jugar y reír, los acompañan al parque, soportan sus pataletas, educan, dicen no, los engríen, conocen sus gustos y sus miedos. Nuestros niños establecen un vínculo particular y especial con estas personas, las quieren y se han acostumbrado a ellas. Por eso, en este día, además de felicitar a todas las madres, quiero darles un agradecimiento especial a esas nanas, abuelas y tías que cuidan a nuestros hijos con cariño y paciencia.