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El compañero Abraham contra sus demonios

La violencia de género no se combate desde la izquierda o desde la derecha. La violencia de género está en la izquierda y en la derecha. Está enraizada en esta sociedad nuestra.

Captura de pantalla

La ex pareja, Abraham Valencia y Parwa Oblitas. (@abrahamvj)

La ex pareja, Abraham Valencia y Parwa Oblitas. (@abrahamvj)

La ex pareja, Abraham Valencia y Parwa Oblitas. (@abrahamvj)

Mijael Garrido Lecca
Mijael Garrido Lecca

El compañero Abraham abre su laptop. Se conecta a sus redes sociales y mira, con nostalgia, las fotos en las que aparece: está Javier Diez Canseco, hay banderas rojas, jóvenes reunidos y puños en alto. El compañero Abraham es uno los líderes de la izquierda en el Perú. Desde su muro en Facebook y su columna en Diario Uno, pontifica sobre todos los temas relevantes para la patria. Y lo hace desde ese inexpugnable púlpito moral que es ser socialista.

El 13 de octubre, el compañero aprovechaba, desde su Facebook, para decirle “animal” al decano del Colegio de Abogados porque este opinaba que el machismo más grave y perjudicial es el que difunden las mujeres.

Antes, el 11 de setiembre, Abraham reflexionaba sobre el estribo cultural del machismo. ¡Muy culto! Si regresamos más en la cuenta que ya no existe, Abraham mostraba muy contento una foto de los integrantes de Nuevo Perú en la marcha #NiUnaMenos.

El 26 de julio, el compañero manifestaba su preocupación: en la Mesa Directiva del Congreso hay solo hombres y eso significa que al fujimorismo el tema de género no le importa. Muy bien: un cuadro combativo y comprometido con las causas de su tiempo. Un muchacho con título para separar el bien del mal, capaz de ver más allá de lo evidente. Así marchaba el terror de las oligarquías, el paladín de las mujeres maltratadas. Él iba matando canallas con su cañón de futuro.

El problema es que ese era el personaje que Abraham Valencia, político, quería que creamos que había detrás de la persona. Así, este hombrecito no dudó en violentar física y psicológicamente a dos mujeres mientras se empachaba de moralina en su teclado para combatir con un enemigo en el que él mismo se convertía apenas cerraba su laptop y abría la de su compañera para ver quiénes le habían escrito. Cuando distraía sus manos para abofetear, para ahorcar.

Valencia ya admitió todo. Nuevo Perú ha dado un ejemplo de celeridad y corrección: sin espíritu de cuerpo fue suspendido. En fin, a Valencia no lo conocía nadie y en unos días eso volverá a ser así. La violencia de género no se combate desde la izquierda o desde la derecha. La violencia de género está en la izquierda y en la derecha. Está enraizada en esta sociedad nuestra.

Ha llegado la hora de asumirlo y no dejar que farsantes secuestren causas justas.

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