Una visita al nutricionista resulta de gran ayuda para diseñar un menú familiar balanceado.
Una visita al nutricionista resulta de gran ayuda para diseñar un menú familiar balanceado.

Los padres tienen un reto difícil a nivel nutricional, un reto tan antiguo como la labor misma de ser padre, probablemente. ¿Cuál es? Pues, hacer que los hijos se alimenten bien. Por lo general, la mayoría de niños tiene un impulso natural hacia las golosinas, gaseosas y otros alimentos poco convenientes. El problema ocurre cuando los chicos prefieren esta comida, llamada popularmente 'chatarra', en vez de alimentos nutritivos y saludables. Es decir, beber una gaseosa de vez en cuando no está mal. Lo que no es saludable es beber gaseosas todos los días.

Para fomentar los buenos hábitos alimenticios, nada mejor que el ejemplo. Los padres tienen que enseñar con sus propias acciones, no solo con palabras. De nada sirve que papá o mamá hablen sobre lo dañina que es la chatarra si los hijos los ven comiendo hamburguesas todos los días. Otra estrategia útil consiste en usar la creatividad. Por ejemplo, alimentos poderosos como la quinua, la anchoveta o el brócoli pueden ser insumos para preparar platos muy sabrosos. El truco consiste en buscar recetas variadas, de modo que los niños no se aburran y lancen frases como "¿otra vez lo mismo?".

Otro consejo útil: involucrar a los hijos en el proceso culinario. Es bueno que los niños sepan qué están comiendo. Por ello, pueden acompañar a los padres a hacer las compras al mercado o ayudar en la cocina. En esos momentos los padres pueden hablarles sobre las propiedades de los alimentos que van a comer.