Entre el ‘Colorao’ y el ‘Capitán Arturo’

“Jorge Muñoz, el representante de AP, ha tomado un impulso insospechado, se podría decir que ha dado un salto alto”.

Entre el ‘Colorao’ y el ‘Capitán Arturo’

Entre el ‘Colorao’ y el ‘Capitán Arturo’

Entre el ‘Colorao’ y el ‘Capitán Arturo’

Cecilia Valenzuela
Cecilia Valenzuela

Las elecciones municipales y regionales recién se están calentando. En Lima, el primer debate entre la mitad de los candidatos a la Alcaldía, ocurrido el domingo pasado, volteó la tortilla. El favorito, Renzo Reggiardo, se negó a debatir y perdió el apoyo de quienes lo veían como la solución contra la inseguridad ciudadana: Cómo nos va a defender si le asusta un debate, dijeron.

Con las mismas, Daniel Urresti, el otro candidato que usa la lucha contra la delincuencia como caballito de batalla, ocupó su ubicación en la escalera al cielo, o a la Municipalidad de Lima. Ahora, el aspirante de Podemos y sus firmas fraguadas encabezan las encuestas. Pero Urresti no es el único que ha subido en las preferencias de los electores limeños; Jorge Muñoz, el representante de Acción Popular, ha tomado un impulso insospechado, se podría decir que ha dado un salto alto. Si las zancadas largas le alcanzan para los próximos ocho días, el ‘Colorao’, como le llaman sus seguidores, podría dar la sorpresa. Sería el primer candidato favorito de las redes sociales en ganar una peleada elección. Después de todo, como refiere GfK, el 70% de limeños usa Internet y el 90% de ellos está en Facebook.

Pero si nos detenemos en la foto del momento, la elección del próximo alcalde de la capital del Perú dependería de si condenan o no a Urresti por asesinato.

Porque, aunque desconcierte, ni al partido político Podemos, creado en la trastienda de la ONPE por José Luna Gálvez, ni a una buena cantidad de electores les interesa que Urresti esté acusado por la Fiscalía de Derechos Humanos de “haber incurrido en coautoría sucesiva en el asesinato del periodista ayacuchano Hugo Bustíos”.

La expresión coautoría sucesiva se refiere a la forma como un grupo de militares, apostados en la base de Huamanga en 1988, mató al corresponsal de la revista Caretas en Ayacucho: primero lo emboscaron y acribillaron, cuando viajaba de un pueblo a otro en su motocicleta, y luego, aún con vida, lo volaron con una carga de dinamita.

Por eso, el fiscal Luis Landa, a cargo de la acusación, añade en su argumentación: “Estamos en un contexto de delito de lesa humanidad”.
Así es, el jueves 4 de octubre, dentro de cuatro días, el Colegiado B de la Sala Penal Nacional determinará la responsabilidad que tuvo el entonces capitán Daniel Urresti, alias ‘Capitán Arturo’, desde su puesto de inteligencia en esa base militar, en una ejecución extrajudicial que pretendió ser disfrazada de atentado terrorista.

Si Urresti es sentenciado, enfrentará una condena con prisión efectiva; pero aun así, le heredará a Lima sus decisiones previas a su postulación; en su lista de regidores está, por ejemplo, Alfredo Quispe Pariona, quien acuñara la inolvidable frase “será inmoral, pero no es delito”, exclamada en 2015 cuando, siendo integrante del Consejo Nacional de la Magistratura, fue descubierto haciendo negocios con el rector de la Universidad Inca Garcilaso de la Vega, Luis Cervantes.

Siguiendo esa línea, las firmas falsas halladas en los planillones que el partido que lo catapulta presentó a la ONPE para su inscripción son, para el actual puntero en las encuestas, “una criollada” y no una falsificación.

Para el sospechoso de un crimen atroz, que una agrupación política falsifique los nombres y los DNI de un grupo de ciudadanos no es nada. Después, que nadie se queje.

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