Cientos de limeños se vieron afectados con inundación en el kilómetro 17 de la Panamericana Sur. (César Fajardo)
Cientos de limeños se vieron afectados con inundación en el kilómetro 17 de la Panamericana Sur. (César Fajardo)

Vehículos malogrados en medio de la pista, un fétido olor en las calles y, por si fuera poco, una infernal congestión vehicular que se extendió por horas en una de las principales arterias de la capital. Esta fue la pesadilla que vivieron ayer miles de personas en la Panamericana Sur, en Villa El Salvador, debido a que –otra vez– una tubería de desagüe de Sedapal colapsó.

Este nuevo incidente, que se suma a los últimos aniegos de proporciones ocurridos en Villa María del Triunfo y en Carabayllo, pone en el tapete la falta de eficiencia de la referida empresa estatal.

CARRETERA COLAPSÓLa inundación de ayer se produjo en el km 17 de la Panamericana Sur. Según Sedapal, la fuga se debió a la rotura de una tubería de impulsión que conecta el desagüe con una cámara de bombeo ubicada en el km 16 de dicha vía.

De esta forma, el enorme aniego paralizó ambos sentidos de la carretera, a lo largo de 300 metros. Las aguas servidas se empozaron y alcanzaron los 50 centímetros, lo que hizo lento el tránsito en la zona.

Cientos de unidades, como tráilers, buses interprovinciales, cústers y automóviles particulares, quedaron atrapados en la infernal congestión que se extendía desde el intercambio vial de Villa El Salvador hasta el peaje.

Varios vehículos y hasta motocicletas se malograron y quedaron inmovilizados en medio de las aguas. Esto agudizó el caos.

"Se ha fundido el motor de mi auto. ¿Quién me va a pagar la reparación? Yo no tengo dinero para hacerlo", se quejó el taxista Juan Cauchos.

Asimismo, el agua afectó a algunas empresas –situadas al lado de la vía–, como Mixercon y Balanzas del Sur. Los representantes de esta última indicaron que una balanza que está valorizada en 100 mil dólares se arruinó.

TARDÍA REACCIÓNMientras pasaban las horas, la situación se volvía más crítica. A las 2:00 p.m., la Policía de Tránsito tuvo que cerrar el tramo de la Panamericana Sur para que las máquinas hidrotet de Sedapal succionaran el agua empozada.

Ante ello, las rutas de desvío, como las avenidas Huaylas (Chorrillos) y El Sol (VES), así como la antigua Panamericana Sur, colapsaron por la gran carga vehicular.

Pese a que la rotura de la tubería de desagüe se reportó a las 2:00 de la madrugada, Sedapal –que se vio obligada a restringir el agua en la zona– tardó más de 15 horas en solucionar la emergencia.

Cecilia Nieto, vocera de la empresa, señaló que el incidente se atendió a tiempo, pero que un tercero habría manipulado una válvula de agua y extendió la inundación.

"Tras reportarse la emergencia, se cerró el servicio de agua en la zona. Sin embargo, a las 5:00 a.m. alguien –al verse sin el servicio de agua potable– habría abierto una válvula de agua", sostuvo.

Dijo que el colapso de la tubería no se debió a la antigüedad, sino "por vertimientos en grandes volúmenes que provendrían de las industrias de la zona"."Esto podría volver a repetirse porque nuestros ductos no están preparados para desagües industriales", manifestó la funcionaria.

Sedapal aseguró que resarcirá todos los daños causados por el aniego. Además, indicó que efectuarán trabajos de limpieza y desinfectarán la zona.

DATOS

- No es la primera vez que ocurre un aniego en esa zona de la Panamericana Sur. Según los vecinos, lo mismo sucedió hace tres años.

- La Sunass supervisó lo ocurrido y señaló que Sedapal está obligada a resarcir los daños, así como informar a los vecinos hasta cuándo durará el corte del agua.

ANÁLISISJorge Gamboa, ingeniero sanitario

"Tuberías en grave peligro"El problema con las redes públicas de agua y desagüe, administradas por Sedapal, no es de ahora, sino que viene desde hace tiempo. Es un grave peligro latente porque el sistema de tuberías en Lima no solo es demasiado antiguo, sino que está sobrecargado ya que somos más de ocho millones de limeños. Esto causa una sobrepresión en las redes, lo que ha generado los aniegos. Sumado a ello, existen trabajos de otra índole –como conexiones de gas natural– que debilitan las tuberías. La capital ha crecido exorbitantemente, pero el mantenimiento de redes no ha ido acorde con este aumento demográfico. El hecho de que Sedapal no haya podido renovar las tuberías es culpa de varios gobiernos, que han preferido destinar el dinero en programas de abastecimiento de agua potable en cuanto asentamiento humano se crea. De otro lado, Lima se está quedando sin agua para satisfacer a su enorme población. Pese a ello, resulta sorprendente que algunos municipios, sobre todo del este de la ciudad, otorguen licencias de construcción a nuevos proyectos inmobiliarios. El agua falta, pero este problema pasa inadvertido.