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¿Son los autos el motor de la economía nacional?

Tráfico

La Autoridad de Transporte Urbano (ATU) busca solucionar el problema del tránsito en Lima y Callao. (Foto: GEC)

¿Son los autos el motor de la economía nacional? (Foto: GEC)

Mariana Alegre
Mariana Alegre

En una entrevista, la presidenta de la Confiep argumentaba sobre la necesidad de disminuir el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) –que ya fue reducido– para así potenciar la venta de automóviles y que el gobierno recaude más. Patricia del Río le preguntó que quizá lo que el gobierno deba cuestionarse es si le interesa seguir metiendo autos a nuestro país.

Esta conversación nos permite graficar la necesidad de una política nacional que mejore la movilidad sostenible sin descuidar la recaudación (reinvirtiéndola para mejorar la forma en que nos desplazamos). Esta política debe promover la movilidad sostenible, priorizar el transporte público masivo (no, no el auto particular), cambiar el combustible fósil por energías limpias y procurar seguridad vial, en especial a peatones y ciclistas.

Así, algunas de las medidas son subsidiar un transporte masivo multimodal, seguro, cómodo y con tarifas únicas –sobre todo a los sistemas de buses–; incentivar las energías limpias, propiciando incentivos para facilitar la inserción de vehículos eléctricos; y mejorar los diseños de vías y gestionar adecuadamente el tránsito para evitar el exceso de velocidad así como la congestión que reduce el tiempo de viaje, genera estrés y provoca siniestros.

Cabe decir que, según la Cámara de Comercio de Lima, el número de bicicletas importadas se ha duplicado en comparación con el mismo periodo del año anterior mientras que la venta de vehículos ha caído. Entonces, ¿es el ISC una barrera para que la gente compre autos? Por supuesto que sí y también el hecho de que ahora más personas optan por moverse en bici y ya no en auto. Pero la industria del auto no solo debe pedir que se elimine el ISC para meter más vehículos a las ciudades, sino que puede tomar el liderazgo y pedir al gobierno las condiciones para que la renovación del parque automotor permita que salgan las unidades viejas que contaminan y entren autos nuevos que no contaminen, así como mejorar las condiciones del tránsito y la inseguridad vial.

Sin embargo, no conviene que nos llenemos de vehículos individuales (así sean eléctricos), por lo que para sostener el subsidio al transporte masivo es necesario cargar a los vehículos menos eficientes (llevan pocas personas, contaminan y ocupan más espacio). Solo así podremos tener un equilibrio óptimo para todos. Para la mayoría que usa y debe seguir usando un transporte público digno y para los usuarios de autos privados que compensan sus externalidades y tienen menos tráfico y más seguridad.

¿Es esta política dañina para quienes venden autos? En absoluto. En otros países, son las empresas de autos las primeras promotoras de la movilidad sostenible. Saben que una ciudad que se mueve bien los beneficia a ellos como industria y a sus clientes: los conductores de autos particulares. Aquí ya se han dado cuenta de que ahora toca alinearlo con su core-business.

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