Lurín es el único valle que hoy en día le queda a la capital, sostiene la columnista.
Lurín es el único valle que hoy en día le queda a la capital, sostiene la columnista.

El Concejo Metropolitano de la Municipalidad Metropolitana de Lima aprobó un Reajuste Integral de Zonificación (RIZ) del distrito de Lurín que implica un cambio en los usos del suelo de esta jurisdicción. Lurín es el único valle que hoy en día le queda a la capital. Lurín aún tiene muchas zonas sin servicios públicos y, parafraseando unos letreros que se colocaron en la Panamericana hace un tiempo, tan cerca de Lima y tan invisible. Sí, invisible para la reducción de brechas pero muy visible para los intereses comerciales y un crecimiento urbano insostenible.

Sí, las ciudades evolucionan y cambian pero debe mantenerse el equilibrio con el entorno incluyendo no solo a la naturaleza, sino, en general, a los distintos sistemas que componen el territorio. La seguridad alimentaria, el valor arqueológico y paisajístico, los servicios públicos y, por supuesto, la calidad de la vivienda. En ese sentido, es absurdo que sigamos sin entender la necesidad de un enfoque sistémico de la planificación urbana.

Peor aún, se supone que está en proceso el PLANMET 2040, a cuyo Consejo Consultivo (al cual pertenezco) convocaron luego de un año sin recibir noticias. Entonces, ¿para qué hacen un Plan si a la vez despedazan la ciudad? Más absurdo aún es que los regidores no comprendan cuál es su rol y que la MML ponga en evidencia su fragmentación al compartir un comunicado en el que busca deslindar el rol del alcalde de las decisiones que toma su propio partido político. Hoy, ante la inminencia del cambio, el Ministerio de Cultura advierte que, de no contar con una opinión favorable de su parte, el acto es nulo de pleno derecho.

Unas fotos sobre lo que podría ser el futuro del borde costero de Lurín fueron filtradas en redes. Al menos la reacción de rechazo y repudio generalizada nos demuestra, una vez más, que la ciudadanía se ha cansado del modelo de ciudad al que nos quisieron acostumbrar. Un pequeño grupo de regidores se están tomando en serio la defensa de la ciudad y pedirán una reconsideración. A la vez, se empiezan a cocinar acciones legales. Se equivocan, señores; la ciudad es nuestra, no es solo de ustedes y sus apetitos. La ciudad es de todos y no permitiremos que la destrocen.