¿Por qué Forsyth sí y los otros no?

“George Forsyth no solo está dando que hablar, sino que enrumba por un buen camino”.

George Forsyth

George Forsyth: Alcalde de La Victoria mudará su oficina al Cerro San Cosme (GEC)

¿Por qué Forsyth sí y los otros no? (GEC)

Mariana Alegre
Mariana Alegre

Desde el anuncio del jale de Susel Paredes –mujer fuerte y aguerrida– a su equipo de trabajo hasta la reciente decisión de mudar el despacho del alcalde al cerro San Cosme –demostrando con hechos que le importan sus vecinos más vulnerables–, el alcalde de La Victoria, George Forsyth, no solo está dando que hablar, sino que enrumba por un buen camino: el de recuperar la ciudad.

Si bien Forsyth ha sido claro cuando ha pechado a la delincuencia y ha evidenciado su clara intención de acabar con el caos, lo que me pregunto es por qué otros alcaldes de este y de otros distritos –también movidos– pasaron y pasan piola y, sobre todo, no temen por sus vidas. ¿Será que sus técnicas eran más eficaces? ¿O es que sí actuaban pero silenciosamente? Los mal pensados dirán que tenían algún trato con los malhechores.

De hecho, un secreto a voces es el de la contratación, a veces caleta y a veces no tanto, de los cabecillas de grupos delincuenciales en puestos poco importantes o el pago de un sueldo a cambio de brindar seguridad a la zona.

¡Qué ironía! Se les paga por seguridad; es decir, para que estén tranquilos, para que pasen piola, para que no hagan mucho escándalo, para que no se metan con los locales y para que no jodan al alcalde. Esta estrategia no es invención peruana; de hecho, varias ciudades en América Latina lo hacen y el argumento va en la línea de tener contento al enemigo. Total, cuando no se puede hacer nada por eliminarlo, es mejor neutralizarlo.

Pero, ¿de verdad no podemos hacer nada contra las mafias? Resulta aún más increíble reconocer que una autoridad local está haciendo más que lo que la propia Policía ha hecho en su distrito. ¿Acaso ya habían tirado la toalla y resignado a que los delitos sigan y sigan? Por supuesto que las municipalidades tienen injerencia sobre la seguridad ciudadana, pero sus recursos y sus competencias son limitadas y no les corresponde hacer uso de la fuerza. Los serenos, por ejemplo, no portan armas mientras que los policías sí. Se supone, además, que es la Policía la que está más capacitada en labores de inteligencia para desarticular bandas pues en La Victoria no estamos hablando de un carterista, sino de ejércitos de ladrones de autopartes o extorsionadores.

Interesante que un alcalde, con un mes de trabajo, les haya demostrado a todos –Policía incluida– que sí se pueden tomar medidas para erradicar la delincuencia. Eso hay que celebrarlo. No importa si estamos felicitando antes de ver los resultados pues este es el camino por el cual La Victoria recuperará su brillo. En el 99 aniversario del distrito, celebrado el día de ayer, Forsyth les está haciendo un regalazo.

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