Tiempo de coalición

“Cabe indicar que la cédula no incluirá ni el nombre del candidato ni su foto, por lo que la elección también implica un fuerte posicionamiento de ‘marca’ partidaria”.

ONPE

La prueba de impresión que realizó la ONPE fue el paso final antes de iniciar la impresión de las cédulas que se repartirán por todo el país. (Foto: Twitter)

La prueba de impresión que realizó la ONPE fue el paso final antes de iniciar la impresión de las cédulas que se repartirán por todo el país. (Foto: Twitter)

Mariana Alegre
Mariana Alegre

Los resultados de la reciente encuesta de Ipsos presentan un triple empate técnico en simulacro de votación sobre el universo de votos válidos. Es decir, han replicado lo que ocurrirá el día de la elección, cuando el encuestado votará marcando la cédula electoral. Cabe indicar que la cédula no incluirá ni el nombre del candidato ni su foto, por lo que la elección también implica un fuerte posicionamiento de ‘marca’ partidaria. Con esto, tiemblan los partidos débiles y los candidatos poco conocidos, pues a algunos solo los reconocen su familia y sus amigos.

Así, en un escenario previo a la segunda parte del debate y al inicio de un silencio electoral (siempre burlado, pero que limita la difusión masiva de los nuevos resultados de las encuestas), tenemos a Renzo Reggiardo a la baja (la silla vacía en el debate anterior le habría pesado), a Daniel Urresti en ascenso (aunque con una sentencia ad portas de ser emitida) y a Jorge Muñoz que ha dado un gran salto y continúa su tendencia ascendente. Por su parte, Belmont va en picada, debido a que su partido y su logo lo conocen muy pocos, y pareciera que su discurso xenófobo no ha pegado tanto. Otros candidatos como Beingolea y Velarde levantan la cabeza; el primero encuentra en Lima Centro su terreno natural, y el último destaca principalmente en Lima Norte (que no representa sorpresa, ya que es la zona donde pisa fuerte el partido por el que postula).

Las propuestas de los tres punteros son muy distintas: Reggiardo propone mano dura con la delincuencia, bajo un enfoque principalmente policial y represor; Urresti apela al populismo más fácil –pero carismático–, aunque lleva propuestas poco enfocadas en las raíces de los problemas de la capital; y Muñoz insiste en un modelo más “sobrio” de ciudad sostenible, sin plantarle la cara directamente a nadie, pero reconociendo la necesidad y urgencia de planificar.

Ahora, no sorprende que la propuesta para ‘Limaflores’ (cuyo significado no comparto) de Jorge Muñoz empiece a convocar a algunos indecisos y a aquellos que –aunque él no sea su primera opción– lo prefieren antes que a Reggiardo o Urresti. En este escenario, la dispersión del voto se vuelve aún más peligrosa, puesto que los pequeños porcentajes que logran otros candidatos no hacen sino debilitar a una opción que podría ofrecer pelea.

En ese contexto, podrían entablarse diálogos de agendas políticas comunes y endosar votos de unos a quien va puntero. Quién sabe, quizá una coalición podría ofrecerle a la capital estabilidad y continuidad política y técnica por varios periodos. Un sueño que no debemos dejar de tener.

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