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A la autoridad se le respeta

“La ATU debe tomar lo avanzado por las otras entidades y plantear, rápidamente, una hoja de ruta cuyas metas sean concretas y puedan medirse”.

ATU: aprueban reglamento de la ley que crea la autoridad de transporte

Aprueban reglamento de la ley que crea la la Autoridad de Transporte Urbano para Lima y Callao (ATU) (Miguel Bellido / El Comercio)

A la autoridad se le respeta. (Miguel Bellido / El Comercio)

Mariana Alegre
Mariana Alegre

Luego de tropezones y tumbos, finalmente la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) inicia sus funciones con el nombramiento de su presidente Humberto Valenzuela y los miembros de su directorio. Las expectativas de los ciudadanos son tan altas que la ATU no puede dudar y no hay espacio para la timidez. De hecho, tiene la obligación de mostrar resultados rápidos para poder dar señales de que el caos del transporte empezará a resolverse. Claro, esto es más fácil decirlo que hacerlo y por eso la muñeca que tenga su presidente será determinante para el éxito de esta institución.

En esa línea, lo primero que tiene que quedar claro es que la ATU es la autoridad. O sea, no es solo un espacio de articulación entre los distintos organismos, sino que es, al fin y al cabo, quien decide. A la autoridad se le respeta. Por eso la relevancia de su encargo. Como es natural, la ATU debe tomar lo avanzado por las otras entidades y plantear, rápidamente, una hoja de ruta cuyas metas sean concretas y puedan medirse. Esto debe hacerse teniendo en cuenta que es el ciudadano el centro de la política. Es decir, que la ATU está al servicio de nosotros.

Es así que la ATU debe decirnos cuándo es que tendremos una tarifa integrada (y no si es que la tendremos), en qué fechas será realidad la integración física de los distintos medios, cuándo se cubrirá la brecha y tendremos cobertura suficiente del servicio de buses (articulada con el crecimiento urbano) y cuál es la estrategia para mejorar la calidad del transporte público.

A modo de acciones inmediatas, la ATU debe concretar la ampliación del Metropolitano, sacar adelante las líneas del Metro de Lima y trazar la ruta de la reforma del transporte. Sin olvidar, aunque lamentablemente no le corresponde, integrar con viajes peatonales y ciclistas, así como con la última milla para el transporte de carga. Por supuesto, la disminución de víctimas de siniestros de tránsito es obligatoria y, para eso, medidas de visión cero son necesarias articuladas con los distritos y el ministerio, pues este objetivo no es parte del mandato de la Autoridad de Transporte Urbano.

Habrá notado que no he mencionado el tráfico. Esto es porque a la ATU no le corresponde aliviarlo, pero en tanto sus medidas impactarán en el mismo, entonces es clave que se considere también una meta ciudad de disminución del tráfico y del tiempo de viaje. Solo así la gente estará contenta y lo que menos necesita la ATU es que estemos molestos pues si es así, le costará caro.

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