Chocolates y el premio Nobel
Chocolates y el premio Nobel

COLUMNISTA INVITADO:

MARTÍN NARANJO

Los países que consumen más chocolate tienen más ganadores del premio Nobel. Uno podría argumentar que el consumo de chocolate tiene un impacto tan importante sobre las capacidades cognitivas de la población que,efectivamente, favorece enormemente la creatividad, la innovación y el desarrollo científico, a tal punto que termina produciendo mayores reconocimientos y premios.

También puede ser que esta correlación tan alta se deba a algún otro conjunto de características de los países con alto consumo de chocolate. Por ejemplo, puede ser que el consumo de chocolate vaya de la mano de mayores ingresos, y que esos mayores ingresos correspondan con niveles de desarrollo económico que usualmente van acompañados de los más avanzados sistemas educativos, de investigación, de ciencia y de tecnología. Y, por supuesto, también es posible que esta altísima correlación sea producto de una simple y pura coincidencia.

Lo que queda más o menos claro es que, si queremos mayores reconocimientos sobre los avances científicos que logremos, primero habría que trabajar sobre las condiciones que nos permitirían lograr avances científicos de importancia. No pareciera que lo más indicado sea establecer de inicio una política que obligue a un mayor consumo de chocolate. De la misma manera, las personas más altas usualmente utilizan calzado más grande. La correlación entre talla y calzado es también altísima. La razón es simple: las personas más altas tienen usualmente los pies más grandes. No es que sean altas porque usan zapatos grandes; es al revés: usan zapatos más grandes porque son más altas.

Lo mismo pasa con el financiamiento. Los países desarrollados usualmente tienen mejores condiciones de financiamiento. Es porque son desarrollados que tienen mejores condiciones. Es porque sus instituciones funcionan que tienen menores costos de fondeo, menores costos de transacción y tienen menores costos vinculados con los riesgos que asumen las empresas y las familias. Es decir, es porque tienen mejores instituciones, mejor infraestructura física y de protección social que resultan más eficientes todas las transacciones y, por eso, tienen mejores condiciones de financiamiento.

¿Cómo mejorar entonces nuestras condiciones de financiamiento? Pues reduciendo nuestro costo de fondeo, reduciendo nuestros costos de transacción y reduciendo los riesgos que enfrentan las familias y empresas peruanas. El costo de fondeo está íntimamente ligado a nuestras condiciones de estabilidad macroeconómica. Los costos de transacción van de la mano con el alcance, la profundidad y la calidad de la cobertura de nuestra infraestructura física: agua, energía, caminos, telefonía, Internet, etc. Igualmente, los costos del riesgo están vinculados con el alcance, la profundidad y la calidad de nuestra infraestructura de protección social: salud, educación, seguridad y justicia.

Controlar tasas para lograr mejores condiciones de financiamiento es como obligar a consumir chocolate esperando mayores reconocimientos por contribuciones científicas o, peor aún, es como usar zapatos gigantes esperando crecer y con el agravante de que los controles de precios han demostrado, una y otra vez, que provocan efectos sumamente perniciosos y perjudiciales.

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