Redacción PERÚ21
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Juan José Garrido,La opinión del directorEl último sondeo de opinión publicado por el diario El Comercio (realizado por Ipsos) confirma la tendencia alcista de la aprobación presidencial. Para muchos analistas, parte importante de esta escalada se debe al "estilo Urresti".

En efecto, Ipsos sitúa la aprobación del ministro del Interior Daniel Urresti en 42%; Pulso Perú (agosto, 2014) la ubica en 46%, cifra similar al gusto por el "estilo" del ministro Urresti (de los cuales 37% cree es eficiente y 9% que no lo es).

Pero, ¿qué es el "estilo Urresti", y qué lo hace tan atractivo? En verdad no es más que una constante exposición mediática del ministro en operativos donde se incautan minucias y se atrapan a delincuentes de poca monta. Las cifras del Sr. Urresti, como bien han demostrado en repetidas ocasiones los expertos, no son fiables. Y si de institucionalidad se trata, pues la informalidad de su accionar es colosal; baste con recordar su respuesta ayer cuando se le consulta por los peces gordos Rodolfo Orellana y Martin Belaunde.

El ministro Urresti y su estilo pueden ser muy populares, pero lo importante es si ese estilo tendrá un impacto positivo en la calidad de nuestras instituciones y si, en efecto, reducirá la alarmante criminalidad que observamos día a día. Vistas las cosas, parece que no; da la impresión que nos tendremos que conformar con el circo mediático que brinda, dependiendo además del humor, gustos e interés, más allá de la gravedad de los delitos, la importancia que estos cobran en nuestra actual inseguridad y el impacto que esta tiene en nuestro proceso de desarrollo.

Puede ser que este estilo brinde al presidente Humala unos cuantos puntos de ráting; pero de ahí a que sea bueno, es otra cosa. Nuestro país tiene un enorme reto por mejorar sus instituciones políticas y sociales, y nada más alejado de ese ideal que este peculiar estilo, menos aún si tomamos en consideración la situación legal del ministro por el caso Bustíos.

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