"A través de Pedro Francke, su vocero más notorio, ha propuesto algunas ideas de su futuro gobierno. Quizá lo más relevante es que no habrá estatizaciones, ni expropiaciones, ni control de precios”. (Foto: Renzo Salazar / @photo.gec)
"A través de Pedro Francke, su vocero más notorio, ha propuesto algunas ideas de su futuro gobierno. Quizá lo más relevante es que no habrá estatizaciones, ni expropiaciones, ni control de precios”. (Foto: Renzo Salazar / @photo.gec)

Bueno pues, será presidente. Desde que se sintió ganador, envió mensajes prudentes para espantar miedos. A través de Pedro Francke, su vocero más notorio, ha propuesto algunas ideas de su futuro gobierno.

Quizá lo más relevante es que no habrá estatizaciones, ni expropiaciones, ni control de precios, ni control de cambios, ni captura de ahorros en dólares, ni impuestos a la herencia y que respetará la autonomía del BCR. Además, sus posibles ministros resultan siendo bien moderados. La pregunta es si usted le cree. Sobran los motivos para dudar. Allí están las experiencias de Cuba, Nicaragua y Venezuela para convencernos de que los partidos radicales de izquierda quieren crear dictaduras y que, en ese afán, esclavizan libertades y destruyen economías. El Foro de Sao Paulo, que los reúne en esta parte del mundo, es el nuevo demonio. Desde esa mirada, Pedro Castillo es un seductor que distrae mientras sus aliados capturan el poder. Está bien tener presentes esas historias.

Pero la política es una ciencia que considera los hechos. Lo pongo de este modo: mañana saldrá el sol. No importa que lo diga un loco, un mitómano o un estafador. Usted lo sabe sin importar quién lo diga. Entonces, lo que hay que considerar es si los hechos aseguran un futuro moderado. Mire usted: la pandemia le entrega un país sin reservas fiscales, pero con capacidad de pedir prestado. La economía se recupera y la recaudación fiscal crecerá con el mayor precio de los minerales. Dentro de poco estaremos vacunados todos. Diremos que Pedro Castillo llega con un pan bajo el brazo. El reto será que ese pan alcance para tanta demanda social pendiente, porque no habrá milagro que lo multiplique. ¿Qué hará el presidente? Sospecho que denunciará las injusticias sociales, como cualquier político de izquierda. Pero, como buen sindicalista, sabe que no puede estirar la pita, que antes de que se rompan las negociaciones, tiene que conseguir algo. El sindicalista parece un agitador subversivo, pero es principalmente un negociador que sabe transigir.

Sin apoyo, Pedro Castillo intentará aliviar la pobreza solo con gasto público y eso trae inflación y demás males. Pero también es un hecho que el otro motor para aliviar la pobreza es generar empleo con inversión privada. Los mensajes de moderación no son un ardid político sino una invitación para completar la fórmula de desarrollo. Sin decirlo, Pedro Castillo propone un acuerdo político. Hay que aceptarlo; los problemas se resuelven negociando en democracia, no luchando en barricadas.