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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

Más aún, su gobierno, durante 14 años, no solo ha dejado un desastre económico para los venezolanos sino que al 'exportar su revolución' –con generosos subsidios a los gobernantes que eran sus allegados– esparció sus trasnochadas ideas a lo largo de la región, causando daño a millones de latinoamericanos.

Incluso, como las memorias son frágiles y algunos van a empezar a imaginar que fueron maravillosos esos años, nos parece importante comparar el comportamiento de los dos países a lo largo del periodo que estuvo a cargo. Así tenemos que el Perú creció más del doble que Venezuela y nuestra inflación fue la décima parte de la que soportaron los venezolanos. Mientras que la reducción de la pobreza ha sido mucho más pronunciada en nuestro caso.

Ello a pesar de haber coincidido el régimen de Chávez con una explosión en el precio del petróleo, que pasó de 12 a 140 dólares por barril en un momento determinado, generándole a su país ingresos nunca imaginados, los cuales ha despilfarrado. Es innegable que el modelo chavista es un fracaso.

Por otra parte, su lado autoritario lo llevó a censurar y confiscar medios de comunicación, atacó sin piedad a la oposición y concentró todo el poder en sus manos. Sus seguidores miran al cielo cada vez que se mencionan sus continuos atropellos a los derechos humanos. En suma, repetimos, no encontramos absolutamente nada positivo en la herencia que Chávez ha dejado.

En todo caso, los movimientos políticos con líderes mesiánicos tienden a desmoronarse cuando su fundador ya no está a cargo. Así que al menos ahora los venezolanos tienen la esperanza de que, pasada la tormenta que les está esperando, retornarán eventualmente al cauce democrático.